Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Desde hace un par de años, la nostalgia y la resignación se apoderaron de los hinchas del Deportes Quindío. Los más veteranos recuerdan la temporada de 1956, cuando con ganas y corazón el conjunto cafetero gritó campeón por primera y única vez en su historia. Los jóvenes ni siquiera sueñan con que esa hazaña se repita. Se conforman con sobrevivir en un barco que poco a poco se hunde, ya que como nunca antes el presente del equipo “milagroso” es poco alentador, tal vez el peor desde su fundación, en 1951.
Y es que las cifras no mienten. Cuatro puntos de 36 posibles en el actual torneo colombiano dejan al Quindío como el colero en la tabla de posiciones y principal candidato a perder la categoría para el año entrante. Su hinchada, desilusionada, no volvió al estadio y hay incertidumbre por el rumbo que tomará el equipo con el nuevo timonel, Fernando Pecoso Castro, quien reemplazó hace dos semanas a Wilman Conde.
Claro que esa situación no es nueva para el club. Hace 10 años, el Quindío, dirigido por Jaime El Flaco Rodríguez, tocó fondo al descender por primera vez a la B, aunque al año siguiente regresó, de la mano de Eduardo Lara. Y aunque quienes aman la institución cuyabra juraron no volver a permitirlo, ahora parece que la historia se repetirá.
Pero aunque hay fuertes críticas por la manera como se ha manejado deportivamente el equipo, en Armenia se responsabiliza directamente por la crisis al empresario Hernando Ángel, quien ha utilizado al club para promocionar los jugadores que trae de su academia, Boca Juniors, y se ha enriquecido sin darle ninguna contraprestación al Quindío.
Hugo Rodallega, quien ahora es goleador del Wigan Atletic de Inglaterra; Luis Fernando Mosquera, actual jugador de Jaguares de Chiapas y quien fue figura del último campeón de Colombia, el Independiente Medellín; Iván Vélez y John Valencia, titulares ahora con Once Caldas en Copa Libertadores y campeones con América en 2008 son algunos de los futbolistas que fueron transferidos después de haberse mostrado con la camiseta cafetera y ahora son figuras en otros equipos.
Desde que el dirigente vallecaucano Hernando Ángel se convirtió en el máximo accionista del Quindío, hace más de una década, el club ha sufrido en casi todos los campeonatos. Una clasificación a los cuadrangulares semifinales de 20 posibles explica por qué cada año su lucha ha sido por alejarse del descenso.
Según Jorge Bermúdez padre, legendario defensa central cuyabro, Ángel es el principal culpable de la situación lamentable que afronta el club. “Toda la culpa es de él. Sólo trae jugadores para hacer su negocio al venderlos y dejar al equipo en malas condiciones. Cuando yo jugaba la gente sabía que salíamos a sudar la camiseta y salíamos aplaudidos por eso. Ahora, los jugadores de ese señor pierden un partido y hasta salen riéndose porque saben que van a ser vendidos”.
A ese lamento del mayor de la saga, quien jugó más de 600 partidos con la camiseta verde con franjas amarillas del entonces Atlético Quindío, se agrega el hecho de que “con Pecoso no se va a solucionar nada. Este buque se hundió y no hay quién lo saque a flote”.
Su hijo, Jorge Hernán, gran figura del Boca Juniors de Argentina, también ex jugador del Quindío de finales de la década del 80, asegura que lo que está ocurriendo en el onceno que amó desde niño es lamentable, pero acepta que la culpa no es sólo de Ángel, sino de todos los aficionados y de las instituciones públicas del departamento.
“Ángel es el máximo accionista. Uno qué le puede reclamar si el equipo es suyo. La Alcaldía, la Gobernación y la afición del único emblema que tiene esta ciudad también tienen que luchar. El Quindío es el principal vehículo publicitario de nuestra región y hay que hacer algo para salvarlo”, expresó El Patrón, quien hace un par de años quiso comprar una parte del club, pero no llegó a un acuerdo por las altas pretensiones de Ángel.
El nuevo técnico, Fernando Castro sabe que se asumió un reto muy complicado y que como están las cosas tiene más probabilidades de perder que de triunfar. Sin embargo, dice que tiene plantel para salvarse del descenso, aunque no puede trabajar en las mejores condiciones.
El Espectador se comunicó el lunes con el empresario Hernando Ángel, quien se negó a dar una entrevista o expresar algún concepto con respecto al mal momento del Quindío.
El panorama no puede ser más desalentador para la hinchada cafetera. Si bien el cambio de timonel supuso un aire nuevo en el equipo, que le ganó el miércoles pasado al Huila y el domingo jugó bien en su derrota ante Santa Fe en Bogotá, sigue último en la tabla del descenso, con 96 puntos, tres menos que el Cúcuta Deportivo y a ocho de Cortuluá y América, cuyos malos resultados son por estos días las mayores alegrías para los aficionados cafeteros.