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Que gane la izquierda nos vale “pipí de pollo”

Don Popo
13 de octubre de 2015 – 09:00 p. m.

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Eso concluimos algunos líderes del movimiento Hip Hop al finalizar la reunión donde discutíamos por quién votar en las próximas elecciones a la Alcaldía de Bogotá.

Siempre hemos metido la mano a la candela por los candidatos de izquierda, por Lucho, Samuel, Petro, y (a excepción de Mockus) siempre nos hemos quemado.

El Hip Hop es como Celia Cruz, la mujer de lavar y planchar, la que pare y cría los hijos, mientras trabaja, estudia, baila y canta; y la Izquierda tan mal marido, como el de Marbelle, la maltrata, solo la busca para saciar su libido y salir en pantalla.

El Hip Hop es un movimiento que, con sus prácticas artísticas, sociales, culturales y de emprendimiento, hace 30 años viene generando esperanza en esos barrios donde los beneficios sociales de la ciudad no alcanzan a llegar; motivando los jóvenes a potenciar sus capacidades para aprovechar las escasas oportunidades; inspirándolos con que se puede alcanzar el éxito sin violencia, criminalidad y drogas.

Nos prometieron reivindicar, fortalecer y empoderar nuestro liderazgo con gobernanza inclusiva donde fuéramos los protagonistas del cambio en nuestros territorios, y nuestras prácticas culturales fueran las herramientas para generar seguridad, convivencia y desarrollo económico. Les solicitamos condiciones de vida digna, educación, salud, vivienda, empleo y tranquilidad para poder garantizar la continuidad de nuestras acciones, pero, cual novia ya abusada, siempre nos dejaron vestidos…

Si la Izquierda gana estas elecciones, para nosotros será pipí de pollo, es decir: nada. Será lo mismo de siempre; argumentamos en la reunión:

—Nos desgastarán volviéndonos participólogos, con reunionitis, para que legitimemos unos programas inducidos a las malas, los cuales ejecutarán sus cinco organizaciones amigas de siempre.

—No hay una sola organización del Hip Hop que haya firmado un contrato, pues los funcionarios enquistados hace tres administraciones montaron sus corporaciones para hacer convenios directamente y ejecutar todo…

—Generar 100 empleos, ganando $600.000 por dos meses, y una consultoría no es empoderar un movimiento…

—¿Pero cómo regresarle la ciudad a la derecha? Si antes no era mejor que ahora…

—Pero ahora con la izquierda, igual nos siguen matando…

—Pero también es culpa nuestra: siendo casi un millón de hiphoppers en la ciudad, ¿cómo es posible que no elijamos un concejal? Y cuando nos han ofrecido la batuta, preferimos que la coja un foráneo; por celos, por ego, por pensar con la barriga…

Es cierto que votar por un candidato que no sea de izquierda no nos da ninguna garantía; pero el mismo Mockus y Petro hicieron alianza con Santos porque había un propósito superior; ahora el propósito es la ciudad. No podemos seguir siendo permisivos, alcahuetas y tolerantes, con la excusa de que somos nuevos administrando el poder. Ninguna tolerancia con la corrupción, la mediocridad y el desorden. La revolución se hace en casa. Vamos a tratarlos más duro y cobrárselas más caro, por traicioneros, pues ellos tienen una responsabilidad ética y moral más grande, por solidaridad de origen.

En conclusión. Nuestra decepción, al igual que con la Iglesia, no es con la ideología, es con sus representantes. No vamos a doctrinar el voto. No voto por inercia ni militancia. Voto a conciencia, con lógica y razón, más que corazón y emoción. ¡Lo único imperante es que ¡no vamos a dejarle la ciudad al Innombrable!

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