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Otra lectura al conflicto Israel-Palestina
Otra lectura al conflicto Israel-Palestina
Es importante tratar de aclarar algunos errores históricos y verdades a medias en el artículo del 8 de octubre (El Espectador, “El eterno retorno de la violencia”). Uno se pregunta si estos errores son el resultado de malentendidos, ignorancia o falta de objetividad. El artículo culpa a Israel de la situación actual y la ola de violencia en los últimos días. El cuadro pintado es muy claro, pone a Israel como el villano eterno, pero olvida mencionar que nada se ha cumplido por parte de la Autoridad Palestina (AP), principalmente para con su propio pueblo. El artículo omite los graves ataques terroristas que llegan de Cisjordania y la Franja de Gaza y donde han perdido la vida miles de civiles israelíes en los últimos 20 años. Tampoco menciona los cientos de prisioneros palestinos que han sido liberados, en su mayoría terroristas, que en varias oportunidades regresaron a planear y cometer atentados contra la población israelí.
Asimismo oculta las razones que tuvo Israel para construir el muro de seguridad en 2002, que fue necesario para proteger la vida de nuestros ciudadanos, y que ha funcionado reduciendo el número de ataques terroristas en la zona. Cabe recordar que después de que el primer ministro Ehud Barak ofreció cumplir con muchas de las concesiones de la AP en el 2000, esta oferta fue rechazada por Yasser Arafat, quien siempre se negó a hablar de una contraoferta.
En el artículo no se habla de la violencia brutal que siguió meses después de estas negociaciones. Hoy, como hace 15 años, es fácil para los medios de comunicación ignorar un componente clave en estas oleadas de violencia, la iniciación del liderazgo palestino; y las mentiras y violencia impartidas en su sistema de educación. Mentiras que resultan en miles de vidas perdidas de israelíes que aparentemente no valen mucho a los ojos de esta redacción internacional (que la mayor parte del tiempo se empeña en siquiera mencionar que en las últimas semanas fueron asesinados ocho israelíes inocentes). Parece que solo valen las vidas de palestinos, sean estos terroristas o no.
¿Por qué en su artículo no se refiere a las verdaderas razones de los fracasos en los intentos de negociaciones? Los palestinos nunca han tenido una voluntad real de sentarse en la mesa de negociaciones, ni han estado interesados en negociaciones de paz directas; para ellos es más fácil obtener resultados ante organismos internacionales, donde gozan de total apoyo y apartar a Israel del proceso.
El periodista sugiere que el problema de violencia en Medio Oriente existe desde la creación del Estado de Israel en 1948 y que tiene como causa profunda la “ocupación que Israel se niega a detener”. En 1948 no existía ninguna ocupación al pueblo palestino, lo único que existía era un joven Estado judío, que después de aceptar el plan de partición de la ONU (otorgando un Estado a los árabes y otro a los judíos, y que fue rechazado por los primeros) fue víctima de un feroz ataque del ejército de cinco países árabes que le rodean. Entonces ¿de cuál ocupación estamos hablando? ¿Del intento de preservar nuestra propia existencia? La insinuación de que el problema de violencia comenzó en 1948, revela falta de objetividad con respecto a Israel.
En ningún lugar señala que la violencia y el terror palestino están dirigidos contra la población israelí, madres, padres, niños e inocentes que están caminando en las calles, manejando sus carros o viajando en un bus. En estos días un niño palestino de 13 años trató de matar a un niño israelí de la misma edad. Está claro que quien promueve una educación de odio y de violencia y envía a terroristas para amenazar a la comunidad israelí, en realidad está destruyendo su propio pueblo.
Michal Maayan. Encargada de Negocios, Embajada de Israel.