Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Imaginemos por unos minutos unas elecciones sin debates, sin columnas de opinión, sin entrevistas y sin comparación de ideas. Imaginemos al electorado tomando sus determinaciones electorales basado únicamente en el bombardeo de publicidad y la maquinaria de los partidos políticos que solo buscan perpetuarse en el poder.
La prensa libre, a pesar de la basura que se le tira a diario por todo lado, existe y es la defensora natural de la democracia. Sin su ejercicio de divulgación, análisis y opinión, los pueblos quedarían sin poder validar, contrastar, comprobar o cuestionar a quienes ejercen la política como profesión. Atacarla, es acabar con el escenario de información y debate que tienen las sociedades. Cada esfuerzo para limitar su libre desarrollo, es en realidad uno para evitar que los individuos piensen libremente y tomen las determinaciones que les plazcan y en especial sobre las políticas que terminan marcando su futuro.
Tanta regulación que buscan los candidatos y las campañas hacen que al final tengamos debates sin discusión, encuestas sin comparación y elecciones sin balance ni debate. Por eso es que no se puede dejar pasar sin protestar el hecho de que el Consejo Nacional Electoral abriera investigación contra varias firmas encuestadoras y además contra varios medios de comunicación que las usan. ¿Qué es lo que en realidad buscan? ¿Amedrentar?
¿Será que lo que quieren candidatos y autoridades es que el pueblo decida con solo oírlos a ellos sin someterse al análisis de la opinión pública?, ¿qué tanto miedo le tienen a las opiniones, investigaciones, debates y encuestas que se mueren por regular?, ¿cuál es el miedo?. El que nada debe nada teme. ¿O es que quieren parar las investigaciones sobre el supuesto uso de la maquinaria de la Alcaldía de Bogotá para favorecer a la Doctora Clara que denuncia La Silla Vacía?, o tal vez sea que quieren callar las voces cómo la de Daniel Coronell que cuestionan las labores de Zoraida Rozo, esposa del renunciado gobernador de Cundinamarca Alvaro Cruz y ex secretaria general del ex alcalde Peñalosa, o probablemente es que no quieren que se sepa que tan proclive es el Doctor Pardo a hacer acuerdos políticos con la izquierda.
¿De verdad creen los candidatos, especialmente los de Bogotá, donde los sondeos muestran que cada vez están más apretados, que sus números van a mejorar si al final de la encuesta, en caso de que se divulgue en radio, se lea a toda máquina y casi de manera ininteligible una chorrera tipo «fumaresperjudicialparalasaludartículo1234324”?. Más bien deberían estar preocupados en hacerse un verdadero escrutinio cruzado.
Es imposible no relacionar todas estas presiones a la prensa y contra la libertad de expresión con lo que ocurre en nuestra vecina Venezuela, donde se han creado tantas leyes y normas sobre encuestas, divulgación de información y opinión que incluso hacer oposición lleva a la cárcel. No se nos puede olvidar que la señora Tibisay Lucena no se convirtió en dictadora electoral de un día para otro, fue con medidas como las que se proponen en Colombia que se llegó grano a grano al estado de putrefacción disfrazan como democracia en esa nación