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Tola y Maruja contestan

Tola y Maruja
10 de octubre de 2015 – 09:20 p. m.

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APRECIADAS CAMANDULERAS,

Soy un procurador muy preocupado porque no se conoce la totalidad del acuerdo sobre justicia entre el Gobierno y los criminales de las Farc, y como ustedes son tan amigas de doña Titina de Santos quisiera saber si les contó algo. ¿Es verdad que el arreglo contempla cárcel para nuestro caudillo? ¿Es cierto que los terroristas exigen que Bienestar Familiar le quite a Uribe la adopción de Pachito? ¿Es verídico que esa chusma pide reemplazar a Claudia Gurisatti por la bandida Tanja?

Atentamente,

Torquemada

Querido troglodita,

Por su letra vemos que tiene las manos tiznadas de libros. Tola y yo también estábamos muy intrigadas sobre el acuerdo de justicia firmado y por eso nos fuimos pa La Habana a chismosiar personalmente.

Llegamos a la mansión donde se alojan los guerrilleros porque la Negra Piedá nos cuadró hospedaje en la pieza de Jesús Santrí.

Lo primero que nos impresionó fue lo robustos que están esos vergajos, muy embarnecidos. Nos dijeron que es por el sedentarismo, porque les hace falta correr, que los persigan.

La calor nos guarapió de entrada y le preguntamos a Catatumbo por qué descogieron ese resisterio pa dialogar, y nos dijo riéndose que era pa aclimatarse pal infierno.

Aprovechando que Santrí está ciego le llevamos de regalo una botella de licor adulterao. La destapó de una, derramó al piso el brindis de las ánimas y se bogó un lamparazo que le chocolatió los ojos.

Ya copetón, Santrí soltó la lengua y nos confesó todo: que Santos los acosó pa que firmaran ligerito porque se vencía el plazo pa meter los papeles al Nobel de paz.

Mientras Tola le requintaba la copa yo le daba cuerda pa que hablara más y Jesús nos contó que Santos les prometió espropiar la finca El Ubérrimo pa que ellos paguen reclusión en esa colonia agrícola.

Pero que claro que faltan cuadrar detalles porque ellos quieren llegar y arrasar con los cultivos de cizaña y sembrar lo que saben: coca, pero orgánica.

Nos juró que ellos nunca pidieron cárcel pa Uribe porque sería rodearlo de bandidos y dejarlo en su salsa… Y esclamó, mandándose uno doble: ¡Valiente gracia!

Y cuando se sorbía el cuncho del frasco, le preguntamos: Ole Chucho, ¿entonces cuál pena pidieron ustedes pa Álvaro? Y nos contestó: ¡Hic! Vean tías, pa la guerrillerada Uribe ya purgó condena aguantándose a esa lumbrera de María Fernanda Cabal y la otra greñuda… ¿Cómo ¡hic! es que se llama? Uy, se me fue la paloma.

Muy prendido, Jesús se puso abrazador con Tola y le dijo: Tía, en las verrugas de su cuello leo que la paz de Colombia está a la vuelta de la esquina. Y Tola brincó: Ay Chucho, que no sea en una esquina de Bogotá porque la atracan.

Entonces nos preguntó que por quién íbamos a votar pa alcalde de Bogotá y le dijimos que estamos indecisas entre Uber y Uldarico.

Como ve, querido chulavita, los bandoleros de las Far no son tan bobos de pedir que encanen a Uribe pa que se luzca en La Picota y se haga reelegir alcaide…

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

Posdata: Lo bonito sería que Santos le diga a Uribe: senador, vote por los acuerdos de paz antes de que lo metan a la cárcel.

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