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El capitalismo y el papa

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Samuel Gregg, al comentar la intervención del papa Francisco ante las Naciones Unidas, consideró que la Santa Sede viene demostrando desde hace ya varias décadas estar muy influenciada por las ideas preconizadas en 1795 por el filósofo Immanuel Kant en su ensayo titulado: “La paz perpetua: Un esbozo filosófico”, en el cual propone crear una institución internacional encargada de promover y mantener la paz universal. La burocracia internacional también pretende limitar los países por medio de estructuras que prevengan las guerras.

¿Qué opinan los católicos al respecto? San Agustín y Santo Tomás Moro opinan lo contrario, consideran que la guerra y otros usos de la fuerza por entidades soberanas pueden resultar siendo necesarias, la mejor decisión.

El papa Benedicto XVI manifestó en su intervención en 2008 ante las Naciones Unidas que la idea de los derechos humanos la impulsaron católicos como Francisco Victoria, el dominico español nacido en 1483 que afirmó: “Si los bienes se poseyeran en común, serían los hombres malvados, los avaros y los ladrones quienes más se beneficiarían. Sacarían más y pondrían menos en el granero de la comunidad”. Elementos de estos derechos también provienen de los juristas romanos y se desarrollan de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo como proponen Kant y su “liga por la paz”.

Del discurso del papa Francisco ante las Naciones Unidas se deduce que él considera que los grandes problemas de la humanidad sí se pueden resolver por medio de la buena voluntad y la solidaridad. Nadie se puede entusiasmar por las guerras. Pero mentes destacadas de la Iglesia han enseñado que las guerras pueden a veces ser justas para proteger los derechos de los individuos, las comunidades y las naciones.

Insiste el Papa en que los líderes deben “dar los pasos concretos y tomar medidas inmediatas” para ponerle fin al fenómeno de la exclusión económica, causante de la miseria. Que las organizaciones internacionales pueden eliminar los males de la faz de la tierra por medio de políticas de arriba hacia abajo, para crear el cielo en la tierra. Los excluidos los integran los desempleados y los que perviven en labores improductivas.

El papa Benedicto lo advirtió en su intervención ante el Bundestag en 2011: “Perder de vista las leyes de la naturaleza se convierte en la vía más rápida hacia la tiranía”. A ningún católico le agradan las guerras, la exclusión y la miseria. Pero no perdamos de vista que durante siglos, las guerras fueron las únicas relaciones que existieron entre los pueblos vecinos. Que la exclusión y la miseria se combaten en sociedades libertarias dándoles espacios a la iniciativa y a la propiedad privada, soluciones de abajo hacia arriba.

No se puede afirmar que el papa Francisco sea anticapitalista. Debemos reconocerle que sus soluciones de arriba hacia abajo sí funcionan en algunos casos, como esperamos que suceda con el cambio climático. Pero nada existe más incompetente que los gobiernos para combatir la exclusión y la miseria.

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