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Se vienen cambios en la TV

La Junta Nacional de Televisión decidió licitar un tercer canal privado y, en un proceso diferente, adjudicar a un solo concesionario toda la parrilla de programación del Canal Uno. Esto último, sin embargo, afronta una demanda por inconstitucionalidad.

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La Autoridad Nacional de Televisión (ANTV) y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic) anunciaron su intención de cambiar el mapa de la televisión en apenas un año. Según ellos, habrá una transformación estructural en el Canal Uno que se concretará en octubre de este año, mientras que un tercer canal privado de televisión abierta será adjudicado, según el presidente Juan Manuel Santos, en abril de 2017.

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) permitió que los espacios de programación del Canal Uno quedaran en manos de un solo concesionario. Hoy son tres: NTC (que produce Noticias Uno), CM& y Jorge Barón. Cada uno tiene 25 % de la parrilla de programación y el restante es responsabilidad de la empresa pública RTVC. Pero la Junta Nacional de Televisión acaba de determinar que el canal será operado por uno solo.

Esa decisión se basó en un estudio contratado con la Universidad Nacional, que no ha sido publicado. De acuerdo con el Mintic y la ANTV, el documento dice que es más “viable” la existencia del Canal Uno en manos de un solo concesionario, debido a que el nuevo modelo “permite mayor coherencia en estrategias comerciales y fortalecer la capacidad técnica y la narrativa de los contenidos”, en palabras del ministro de TIC, David Luna.

El proceso de licitación se abriría en julio, para recibir en agosto las propuestas de los interesados en la concesión y adjudicar en octubre, de acuerdo con Ángela Mora, directora de la ANTV. En este caso, no habrá subasta de espectro radioeléctrico, de manera que éste seguirá siendo propiedad del Estado.

Sobre el tercer canal, según Mora, si se da una subasta o no dependerá de las condiciones de los pliegos, que estarían listos en enero de 2017, para llevar a cabo la adjudicación en mayo. El Gobierno no arrojó ninguna estimación sobre un precio base o un monto mínimo que espere recibir por cuenta de estos procesos.

El ministro TIC recordó que en la licitación para el tercer canal habrá restricción a la participación de inversión extranjera: mínimo el 60 % tiene que ser de origen nacional. Según él, este proceso no se está haciendo de manera tardía, sino que ha estado supeditado a cumplir las tareas que ordenó el Consejo de Estado al Gobierno después de que el proceso se frenó en 2012 debido a que había un solo oferente.

El anuncio de estos cambios se dio dos días después de que Planeación Nacional (DNP) recomendara al Gobierno derogar las leyes de televisión y formular desde cero una legislación que tenga en cuenta la convergencia de contenidos. Es decir, la disrupción que están generando los servicios de televisión por internet y los impactos que esto tiene en el mercado tradicional.

Tulio Ángel, presidente de Asomedios, aseguró que “hoy, cuando la televisión por suscripción tiene penetración cercana al 80 %, la gente tiene muchas alternativas y un tercer canal sería un canal nacional más. No creo que haya un jugador que esté dispuesto a invertir US$30 millones o US$50 millones, porque el modelo no da. Como demostró el DNP, el modelo de concesión tradicional hace agua”. Lo anterior es consecuencia, según él, de sumar a la ecuación la llegada de servicios internacionales que no están gravados en Colombia, como Netflix.

Para Daniel Medina, exministro TIC, “el negocio está cambiando, pero eso no quiere decir que el modelo tradicional se acabará de un día para otro. Los servicios de video en línea crecen, no sólo Netflix”. Explicó que la cobertura de esos servicios, comparada con la cobertura de la televisión, todavía es baja. “Un tercer canal puede ser rentable durante algún tiempo, algunos años. Hoy puede que valga menos que lo que se estimó hace unos años, por la afectación del negocio, pero seguramente habrá gente que le apostará”.

Acerca de Canal Uno, Medina opinó que éste entrará a ser un competidor más en el mercado. “Deja de ser un espacio para pequeños jugadores, que de otra manera no podrían emitir sus señales. En mi opinión, prefiero el modelo anterior, donde había más pluralidad, porque el Canal Uno tiene otro objetivo, donde la gente se puede informar con otras opiniones”.

Al quedar en manos de un solo concesionario, ¿qué pasaría con las programadoras que actualmente llenan con contenidos propios los espacios de Canal Uno? Según el ministro Luna, “tendrán que competir para que quien ofrezca un mejor servicio, y quien esté en capacidad de pagar lo que establezca la licitación, tenga la posibilidad de utilizar esos espacios”.

Este proceso, en todo caso, aún debe sortear la demanda por inconstitucionalidad que se encuentra ante la Corte Constitucional. El demandante, el excomisionado de Televisión Eduardo Noriega, busca que se tumben los artículos del PND que permitieron tomar estas decisiones sobre el Canal Uno.

“Es muy contradictorio que por un lado el DNP diga que hay que hacer estudios y cambiar el modelo, y por otro lado salgan la ANTV y el ministro anunciando el cronograma para adjudicar”, afirmó Noriega. Según el ministro, su despacho solicitó una audiencia con los magistrados para explicar los asuntos técnicos del tema. “Si el modelo de hace ya veinte años no se cambia, el Canal Uno, como pasó con el Canal A, desaparecerá”.

* El Espectador forma parte del mismo grupo de medios de Caracol TV.

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