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La Organización Nacional Indígena (ONIC) manifestó su rechazo frente a la práctica de la ablación (extirpación del clítoris) luego de que una bebé recién nacida muriera desangrada en el municipio de Ansermanuevo, en el Valle del Cauca. El caso se dio en el resguardo indígena Embera Chamí, una comunidad formada por 120 pobladores que habitan en la vereda de la Diamantina, en la zona rural del Valle.
» Esta práctica está afectando de manera indiscriminada los derechos humanos de las niñas indígenas«, denunció la ONIC a través de un comunicado.
La menor, hija de una adolescente de 16 años, fue sometida a una operación de extirpación de clítoris durante los primeros quince días de su vida, intervención que le causó la muerte por desangramiento.
La ONIC también instó a las entidades afectadas por casos de ablación a que los «deleguen a instituciones indígenas con competencia en justicia propia para que tomen las medidas correspondientes». En su comunicado, afirma que la práctica ancestral de la ablación no es propia de los pueblos indígenas, sino que fue adoptada por estas comunidades por influencia de los pueblos llegados del continente africano.
Por su parte, el alcalde de Ansermanuevo, José Luis Herrera, reconoció los sucesos que se produjeron en su municipio y explicó a los medios que «en el hospital evaluaron que fue producto del sangrado que le produjo la ablación y el Instituto de Medicina legal lo confirmó después». Herrera afirmó que el caso está siendo investigado por la Fiscalía y que desde la alcaldía llevarán a cabo un programa social «para que, sin chocar, ir cambiando ese tipo de actividad cultural»