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Los colores para nada le resultaron extraños, porque eran los mismos con los que se consolidó en primera división, peleó su primer título profesional y estrenó el pasaporte para disputar la pasada Copa Sudamericana.
En Equidad parecía haber llegado a su Techo y por eso Stalin Motta quiso cambiar de aires y de su Bogotá natal partió hacia Medellín, donde también lo esperaba una camiseta verdiblanca, pero con mayor historia, tradición y responsabilidad que la de los aseguradores.
Todo un reto para el mediocampista, que pese a sumarse a mitad de pretemporada, se ganó de entrada la confianza del técnico argentino Ramón Cabrero y en tres partidos le ha respondido con fútbol y goles. Ya son dos los gritos que lo convierten en el máximo artillero verde en la Liga Postobón, pero el segundo, marcado el sábado al Cali en el Atanasio, valió mucho más porque abrió el camino de un triunfo necesario.
Si bien el primero se lo anotó a Millonarios en El Campín y fue el mejor pretexto para besar por primera vez el escudo nacionalista, en aquella oportunidad el local al final le dio vuelta e impidió el festejo. Por el mismo 2-1, Medellín se había llevado el clásico el fin de semana pasado y de ahí que el verde estuviera obligado a su mar en su tercera salida.
Y lo hizo sin sobrarle nada, pero encontrando en el capitalino su guía y símbolo del esfuerzo, suficientes para cantar victoria por primera vez en el torneo, más que un alivio según Motta porque “habíamos merecido más en los anteriores juegos y esta vez sí pudimos reflejar en el marcador lo hecho por todo el grupo”.
La ovación con que lo despidieron del Atanasio el sábado le emocionó, pero la felicidad resulta mayor “por esta oportunidad que me está dando la vida de jugar en una gran institución”, en la que se ha sentido uno más desde la primera práctica y antes que considerarse figura, para él “lo importante es rendir, colaborarle al equipo y ojalá pueda seguir aportando, porque para eso lo traen a uno”.
“El ser bogotano no tiene nada que ver, yo vine a jugar y pienso que siendo de la capital también me puedo ganar a la hinchada, de hecho ya hay conexión con ella”, advierte Stalin, quien cree ir “por buen camino, pero debemos mejorar porque el compromiso es grande”.
También es inmensa la confianza que viene ganando porque se identifica con “el estilo de juego del equipo y jugar al lado de tantos jugadores que saben con la pelota hace todo más fácil”. Pero cómo no hacer un punto aparte en Giovanni Moreno, su socio ideal, quien para el bogotano “es un fuera de serie y entre más nos entendamos, seguro que Nacional ganará jugando bien y bonito”.
Goles tricolores por doquier
Varios gritos de futbolistas colombianos se escucharon en el exterior durante el fin de semana. Víctor Montaño, por ejemplo, siguió en racha con el Montpellier, al convertir el gol del triunfo frente al Grenoble (1-0), por la fecha 24 de la liga francesa. El vallecaucano llegó a su noveno festejo en la temporada y su club se mantiene segundo en la tabla.
Otro que también se consolida en Europa es Adrián Ramos, con el Hertha Berlín en Alemania. El atacante llegó a su sexto gol en 17 partidos de la Bundesliga, tras anotar en el empate a uno como local frente al Mainz, en juego de la jornada 22. En el visitante fue titular el también nacional Elkin Soto, quien jugó 65 minutos (lo reemplazó Heller).
James Rodríguez, por su parte, marcó el mejor gol de la cuarta fecha del Clausura argentino, en la victoria del Banfield sobre Lanús (2-0). El volante hizo el segundo en una jugada que incluyó túnel y taco previamente, con una vaselina en la definición.