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HIJITAS,
Soy un expresidente muy preocupado porque el judas logró un acuerdo con los bandoleros de la Far. Si llega la maldinga paz, ¿qué me pongo a hacer yo, por Dios y por la Virgen? Voy a quedar más desprogramado que Don Francisco. ¿Qué me aconsejan? ¿Cierto que con este país en paz yo estaré más aburrido que monja en playa? ¿Qué hago un domingo de posconflicto por la tarde?
Atentamente,
Álvaro
Querido Alvaricoque,
Por su letra vemos que no le tiembla la mano “pa las que sea”. Nosotras estaremos güetes si nos toca la firma de la paz antes de estirar las patas, ajualá de muerte natural, como Tirofijo.
No se preocupe, en la paz usté puede hacer las cosas que la guerra y el tuiter no lo han dejado: leer, ir a cine, visitar un museo (así sea el de la Memoria), llevar los nietos a conocer las zonas francas, en fin…
Cuántos libros lo esperan en su nochero: El mundo del caballo, La cría del Cebú, El ideario de Pachito…Y qué me dice las películas que tiene represadas: Adiós cigüeña adiós, Tiburón, El padrino…
Aproveche y viaje: ¿no le gustaría tomar el algo en Mayami con Uribito y Luis Alfonso Hoyos y recordar y reírse? ¿Cuánto hace que no ve al Dotor Ternura?
No lo invitamos a que haga ginasia con nosotras porque en el coliseo no caben sus guardaespaldas, pero puede irse con ellos al parque Simón Bolívar y recostarse en la manga a llenar el sudoku.
Qué dicha pa su tranquilidá que los coroneles (los militares, no los danieles) no le manden guasás con coordenadas sino con memes bien charros o con chistes bobos, de los que entiende su ahijao Juan Carlos Vélez.
Usté en la paz no queda de balde, querido buscapleitos: puede montar un chuzo donde venda las artesanías de sus amigos presos. O poner un colcenter, pa que pueda oír tranquilo las conversaciones ajenas.
Sabemos lo duro que es pa usté quedarse en paz y por eso le recomendamos colocarse de chofer de bus y disfrutar la “guerra del centavo”. O si quiere pura drenalina, maneje Uber.
Sí, reconocemos que la paz puede volverse aburridora o causar efetos colaterales como otro libro de poemas de Roy Barreras o un concierto de Marbel.
No crea, a nosotras también nos dio cosa ver a Santos darle la mano al tósigo de Tirochenko, pero nos tranquiliza que Tutina le empacó antibaterial.
Y pare de sufrir porque los chusmeros de las Far no paguen cárcel, ¿le parece poquito los años que llevan confinaos en esos morideros de la selva sin poder gozar el Trasmileño?
Tampoco se preocupe si los guerrilleros llegan a congresistas, pues quieren seguir el conduto regular de los políticos colombianos: primero el Congreso, después La Picota.
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: Otros perfudicaos con la paz son los dueños de las funerarias, pero ya el gobierno se inventará algo con las epeeses.