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¡Gracias!

Patricia Lara Salive
24 de septiembre de 2015 – 09:42 p. m.

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¡Gracias, presidente Santos!

Lo digo en nombre mío, pues me aproximo a la vejez sin haber conocido un día de paz, y en nombre de mis hijos y de mis nietos, quienes, gracias a que usted ha tenido la claridad y la convicción política suficientes para asumir todos los riesgos y afrontar toda el agua sucia que le ha caído encima y que le seguirá cayendo, un día, no lejano, podremos dormir en el campo sin temor a despertarnos con ese ladrido de los perros que en las noches de oscura soledad conduce a pensar que la violencia está cerca.

¡Gracias, Humberto de la Calle, por haber tenido la firmeza y la flexibilidad para conducir a las Farc a aceptar que habrá justicia y reparación, y que habrá castigo para los delitos de lesa humanidad, genocidio y graves crímenes de guerra!

¡Gracias al resto del equipo negociador del Gobierno por acompañar al presidente y a De la Calle en esa tarea!

¡Gracias a las Fuerzas Armadas, al anterior presidente, Álvaro Uribe, y a su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, hoy jefe de Estado, por llevar a las Farc a la convicción de que no van a ganar esta guerra!

¡Y también gracias a usted, comandante Timochenko, por haber entendido que esta guerra de 50 años, en la que usted ha participado y que desde hace un tiempo ha dirigido, carece de sentido! ¡Gracias por tener el valor de rectificar! ¡Gracias por liderar a sus hombres hasta el punto en que rectifiquen ellos también y reconozcan sus faltas y reparen a sus víctimas!

¡Pero gracias también a usted, jefe de las Farc, y a sus negociadores, por haber insistido en que la tortura, el desplazamiento forzado, la desaparición forzada, las ejecuciones extrajudiciales y la violencia sexual sean crímenes que tengan castigo!

¡Gracias a Iván Márquez y a los demás miembros del equipo negociador de las Farc por haber tenido la capacidad para empezar a reconocer a sus víctimas y a brindarles reparación!

¡Gracias a Cuba y a Noruega por ayudarnos a entendernos!

¡Gracias al papa por impulsar la paz de Colombia!

Pero todavía hay unas gracias que no podemos terminar de dar:

¡Aún no podemos decirle gracias a usted, expresidente y senador Uribe, por poner su formidable capacidad de liderazgo al servicio de la concordia nacional! ¡Aún no es el momento de agradecerle haber unido a Colombia tras el ideal de que trabajemos al unísono para construir un país en paz! ¡Todavía no podemos darle las gracias por ayudar a desterrar el odio, el rencor y la sed de venganza del corazón de los colombianos! ¡Aún no es tiempo de decirle gracias, Álvaro Uribe, por haber sido capaz de perdonar y de perdonarse!

¡Quiera Dios que pronto, también, podamos hacerlo!

* * *

¡Adiós, Carmen Balcells!

Hoy recuerdo tu regalo, esa libreta de notas en pasta dura en cuya primera página me escribiste una frase que me impulsaba a tomar apuntes para construir mi primera novela. Hoy te veo en Barcelona, en tu oficina, con Gabo, recibiendo de mis manos un memorando en el que les decía por qué creía que, a pesar de todas las medidas acordadas, la revista Alternativa iba hacia la quiebra. Hoy me acuerdo de tu actitud de complicidad con mi padre al reírse de nuestros sueños empresariales izquierdistas. Hoy te escucho aconsejarme entrar a esa clínica a la que ibas un par de semanas al año para bajarte esos 20 kilos que de inmediato te volvías a subir. Hoy me acuerdo de tu mesa servida, generosa; de tu comentario oportuno, brillante; de tu amistad… Y por eso te digo: ¡hasta siempre, querida Carmen!

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