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Deportivo Pereira ya ha atravesado crisis económicas en el pasado, pero la actual es una de las más profundas de su historia. El escándalo del retraso en los pagos de su nómina que estalló en octubre creció hasta convertirse en un conflicto institucional que hoy tiene en vilo no solo al club matecaña, sino también al desarrollo de la Liga BetPlay en su tramo final.
Desde hace semanas, el equipo no ha podido responder con sus obligaciones laborales. No se trata únicamente de los salarios del plantel profesional, sino de la seguridad social y los acuerdos internos que firmaron los jugadores para aliviar las finanzas del club.
“Vamos para dos meses en salarios y por algunos conceptos que firmamos para favorecer al equipo. Tenemos jugadores que como Juancho, Kelvin y algunos que les deben seis meses, a otros ocho”, dijo Carlos Darwin Quintero, capitán del Pereira, hace dos semanas.
El plantel profesional decidió entrar en paro y no se presentó a los partidos contra Águilas Doradas ni Deportivo Pasto, por las fechas 17 y 18 respectivamente. En su lugar, la institución afrontó ambos compromisos con futbolistas de la Sub-20.
La medida, avalada por la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), generó polémica, pues si los jugadores del plantel profesional no están al día, qué garantía había de que los juveniles se presentaran con contratos profesionales o pagos de salud y parafiscales. ¿Y si alguno de ellos se lesionaba quién responde?
En medio de esa tormenta, el venezolano Rafael Dudamel renunció a la dirección técnica del cuadro matecaña. Su salida no fue la única señal de que el barco se estaba hundiendo y que había quienes lo abandonaban, También han renunciado varios futbolistas.
A la par, el Ministerio del Trabajo intervino. El pasado 30 de octubre ordenó la suspensión de operaciones del Deportivo Pereira por incumplir sus obligaciones laborales. El club, propiedad de Álvaro López Bedoya, siguió entrenando de todos modos y eso agravó la situación.
Este jueves, el Ministerio anunció la apertura de una investigación administrativa sancionatoria contra la institución por desacatar la medida. “Se confirma que el equipo programó, e incluso estaría realizando, entrenamientos y un partido oficial este viernes 7 de noviembre contra el Deportivo Independiente Medellín, en abierto desafío a la prohibición”, señaló la cartera laboral.
El mensaje fue claro. Pereira no puede operar. Ni entrenar, ni viajar, ni reservar hoteles. Cualquier movimiento administrativo o deportivo constituye una falta. La crisis, sin embargo, no se detiene ahí. Su efecto se extiende a la Liga BetPlay.
La incertidumbre tendrá un momento clave este viernes en la capital risaraldense. El partido entre Pereira y Medellín, programado para este viernes por la fecha 19, está en el aire. Si el cuadro risaraldense no salda sus deudas, el encuentro no podrá disputarse.
Existen dos escenarios: si el Pereira se presenta, incurre en desacato y recibiría una sanción más severa. Si no lo hace, perdería por walk over. En ese caso, el Medellín ganaría los tres puntos sin jugar, algo que le permitiría escalar al liderato y pelear por el punto invisible de los cuadrangulares.
El asunto ha generado el malestar entre los demás clubes. Mientras algunos, como Águilas y Pasto, se beneficiaron goleando a los juveniles del Pereira, otros como el DIM y Equidad podrían obtener victorias por escritorio. En contraste, equipos que perdieron puntos contra el cuadro matecaña en la primera mitad del torneo se vieron perjudicados.

La Liga BetPlay, en su tramo decisivo, se juega con un tablero desigual. Hay equipos que enfrentaron a un Pereira competitivo y otros que se toparon con un conjunto juvenil o ausente. En un campeonato tan apretado, esa diferencia de trato puede definir clasificaciones a cuadrangulares y puntos invisible.
Pero el riesgo va más allá del todos contra todos, pues Pereira podría ser desafiliado. El artículo 16 del reglamento de Dimayor es claro: un club puede perder su afiliación “por no participar, sin justa causa, en las competencias oficiales” o si pierde su reconocimiento deportivo, competencia del Ministerio del Deporte.
Si la desafiliación se concreta, el impacto sería histórico. Ya hay dos descensos confirmados —Envigado y Unión Magdalena—, por lo que la Liga de 2026 podría quedar con 19 equipos, tal y como pasó en 2021 cuando el Cúcuta Deportivo quedó sin reconocimiento deportivo.
La Dimayor tendría que decidir si anula un descenso o permite el ascenso de tres clubes desde el Torneo BetPlay para la temporada entrante. Todo un enredo. Ninguna de las opciones es sencilla.
Mientras tanto, en Pereira el panorama es sombrío. La institución no puede funcionar, el cuerpo técnico está desmantelado y los jugadores profesionales buscan opciones para salir. Las divisiones menores, utilizadas como salvavidas, también quedaron comprometidas.
El Ministerio del Trabajo, desde su sede territorial en Risaralda, insiste en que el club debe ponerse al día para reanudar operaciones. Andrés Piedrahita Gutiérrez, director territorial, señaló que el desacato a la suspensión constituye la falta más grave dentro del proceso. De persistir, las sanciones podrían ser irreversibles.
Todo esto ocurre justo cuando la Liga entra en su fase más tensa. Este viernes, el estadio Hernán Ramírez Villegas será el epicentro de la incertidumbre.
Si el equipo se presenta, enfrentará una sanción del Gobierno. Si no lo hace, quedará a un paso de la desafiliación. En cualquier caso, el daño ya está hecho: la crisis del Pereira expuso la fragilidad estructural del fútbol colombiano y puso en entredicho la credibilidad de su campeonato.
También hay otro caso en el que se habla de un tercero perjudicado. El periodista Alejandro Pino, en el programa de La Titular, dijo que uno de los futbolistas que presentó su renuncia fue Jhon Largacha, propiedad de Millonarios y cedido al Pereira.
Ante la falta de pagos, el jugador salió de la institución y quedó libre para firmar con cualquier club. Millonarios, su dueño, perdió el control sobre el activo. Un ejemplo claro de cómo la desorganización de un equipo puede golpear las finanzas de otro.
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