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Por estos días, la tranquilidad del Autódromo de Tocancipá se ha visto interrumpida por el sonido de un brioso motor V8 de 600 caballos y por la vistosidad de un Chevrolet Montecarlo negro, que porta el número 54. Y detrás del volante no ha estado un veterano corredor, sino un joven de 15 años que responde al nombre de Julián Camilo Albarracín, quien quiere seguir los pasos de Juan P. Montoya en la serie Nascar.
Y lo desea hacer desde el kínder de la categoría, la Camping World Series, en la que debutará en el óvalo de Newhampshire el próximo 25 de junio, pues sólo cuando cumpla 16 años será autorizado por Nascar para competir. Pero antes de que ello suceda, quiere llegar con una gran información sobre el comportamiento del carro y con un mejor conocimiento de los secretos que se esconden detrás de estos poderosos vehículos.
Cada paso en este proyecto automovilístico tiene su razón de ser. El primero de ellos se dio el año pasado con un test con el Faden Racing, después del cual se concretó la vinculación de Julián Camilo a la categoría, y el segundo se concretó estos días en Colombia, con la llegada del vehículo a Bogotá, acompañado por el director y propietario del equipo, Mike Olsen, y por dos mecánicos que tuvieron la misión de cuadrar la máquina para las exigencias de Tocancipá.
Pero quién mejor que el dueño de la escudería para hablar sobre el nuevo reto del piloto colombiano en los Estados Unidos: “La Camping World Series es la categoría de formación de la Nascar. Se desarrolla en la parte este de Estados Unidos y está diseñada para los pilotos que quieren pasar por la Nationwide y que sueñan con llegar a la Copa Sprint”.
Olsen es un conocedor de la serie. Fue socio de su abuelo en un comienzo, pero ahora es el encargado de regir los destinos del equipo Faden, con el que ha salido campeón en 2001 y 2006 en la Camping World Series. “Nuestra intención es apoyar a los jóvenes pilotos que están tratando de llegar arriba. Por eso no nos gusta tener más de dos pilotos. Tenemos siete carros y conocemos gente de las categorías superiores, que en su debido momento nos podrían ayudar”, comentó el directivo, quien agregó que “este año es de aprendizaje y la idea es que en 2011 empiece a ganar carreras y a figurar en la categoría”.
Si bien Olsen no lo ha visto competir, por lo realizado por Albarracín en el test puede concluir que “él tiene la habilidad para aprender rápido y creo que le puede ir muy bien. Si quiere seguir el proceso en Nascar tiene que esperar hasta los 18 años, que es cuando podría buscar un cupo en la Nationwide, que compite en los mismos circuitos, pero para llegar también depende de la autorización de Nascar, que es la que avala a los pilotos”.
Si bien el automovilismo ocupa gran parte de la vida de Julián Camilo, en su familia quieren que él termine este año el bachillerato. Esas fue una de las razones para traer el Chevrolet Montecarlo a Colombia, como reconoce Rodolfo Albarracín, su padre. “Una de las condiciones de la mamá para que él pudiera seguir corriendo es terminar los estudios. A partir de febrero va a estar en prácticas no oficiales en óvalos grandes y la idea es que viaje los miércoles y regrese los sábados para no perder muchos días de clases y aprovechar también el tiempo en Tocancipá”.
Para Julián Camilo, que viene de la Skip Barber, el hecho de debutar con una carrera de la Copa Sprint es una gran motivación, pues va poder compartir con las grandes figuras de la categoría. Si bien su formación inicial se dio en los karts y en las fórmulas, el bogotano cree que la Camping World Series es una nueva oportunidad para los jóvenes.
“Un profesor en la Skip Barber me habló de la serie, pues había corrido en ella. Nos pusimos a investigar y entramos en contacto con Mike Olsen, con la intención de hacer un proyecto sólido. Si bien había estado en fórmulas, en las categorías de formación que estuve me enseñaron los fundamentos y uno puede decidir qué camino tomar. Los stock cars (carros de serie) me gustaron mucho y tengo que decir que me siento más a gusto. Primero lo hice por probar, pero me divierto más, pues las carreras son impredecibles y muy competidas”, reconoce el joven piloto colombiano.
Para Albarracín, el Chevrolet Montecarlo “es más rápido y potente con respecto a los carros que había manejado. Mi objetivo es poder llegara a la Copa Sprint. En el equipo me siento muy bien, pues apoya a los pilotos jóvenes y eso es importante”.
Probar en los óvalos fue una gran experiencia y al respecto opina que “me sentí muy cómodo y llegué a los tiempos en el segundo día. Es diferente a los circuitos y hay que estar muy bien preparado físicamente, pues por las fuerzas G la exigencia se siente en el cuello y en los brazos”.
Aunque no ha hablado con Juan Pablo Montoya, espera poder tener muy pronto un contacto con él y que el mismo se dé naturalmente. Quizás eso sea el 25 de junio, cuando dos colombianos hagan parte, en diferentes niveles, del apasionante mundo de la Nascar.