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Para el consumidor casual, el Malbec tiene un origen irrefutable.
Y ese origen es Argentina. Gracias a unas condiciones climáticas y geográficas favorables para la elaboración de vinos frutados, jugosos y fáciles de beber, Argentina conquistó con su Malbec a millares de consumidores porque los vinos derivados de esta uva son joviales y alegres.
En cambio, para aficionados más diligentes y clásicos, el Malbec está vinculado históricamente con Francia.
Su llegada a Suramérica se produjo a mediados del siglo XIX cuando los primeros bodegueros australes, asesorados por especialistas franceses, importaron cepajes nobles de aquel país europeo.
Conocida en Cahors como Auxerrois o Côt Noir, la variedad también respondía al nombre de Malbec en Burdeos y en otras localidades galas. Se la utilizaba principalmente para mejorar la potencia tánica y la intensidad del color de los vinos bordeleses. En su estado más puro, el Côt de Cahors arrojaba vinos densos, negros como la tinta china, y punzantemente rústicos.
Hoy, sin embargo, animados por el éxito del Malbec argentino, los productores de Cahors, en el sudoeste de Francia, vienen trabajando intensamente en el relanzamiento de los vinos hechos con su uva primigenia, y gradualmente se han abierto camino en varios mercados internacionales, donde los promueven argumentando su indiscutible paternidad.
Para llegar con mayor facilidad a los países anglosajones, donde el Malbec austral es altamente apreciado, los viñateros de Cahors han recurrido al nombre en inglés de The French Malbec para marcar diferencia frente al argentino y, de paso, resaltar su condición de poseer la versión original.
En paralelo, los productores del Malbec francés han cambiado los métodos de elaboración para lograr una bebida más ligera y fresca, muy en la onda del gusto actual del consumidor internacional.
Es tan interesante lo que está ocurriendo con el nuevo Malbec de Cahors -definitivamente muy distinto al argentino- que algunos productores del país suramericano han decidido iniciar proyectos en Francia. Es el caso de la bodega Altos Las Hormigas, reconocida por sus Malbec de distintos suelos australes, que ha comenzando a aplicar sus conocimientos y prácticas de elaboración en el territorio de Cahors.
Pero los competidores australes no son los únicos interesados. Para atrapar visitantes, los promotores turísticos de Cahors han abierto centros como el Malbec Cahors Lounge y la Villa Cahors Malbec, donde puede vivirse una experiencia única con vinos de distintos niveles de intensidad y diferentes precios.
Además, los visitantes se enteran que los legionarios romanos seleccionaron la zona para plantar uvas traídas de sus tierras, dando origen a una tradición vitícola que ya, para el siglo XII, había convertido a Cahors en la fuente de vinos preferida de los consumidores ingleses, alemanes y holandeses. En Rusia, por ejemplo, los zares bebían Malbec de Cahors en sus grandes banquetes oficiales y los sacerdotes ortodoxos lo ofrecían en la eucaristía.
Algunos plantones terminaron en Argentina, donde por décadas el alumno ha superado al maestro.
Los nuevos viñateros de Cahors funcionan alrededor de tres ejes, que les permiten elaborar vinos más fáciles de tomar y disfrutar, sin perder su sentido de pertenencia. La primera categoría se llama Tradición, que presenta vinos con un porcentaje de Malbec de entre el 70 y 85%, muy frescos y ligeros. Los de la categoría Prestigio incorporan un mínimo de 85% de Malbec, pero con uvas más concentradas. Y, finalmente, el Especial es un Malbec al 100%, dirigido a paladares más conocedores. Son, en ese mismo orden, como los argentinos, es decir, Malbec frescos, Malbec de cuerpo medio y Malbec.
Hoy el Malbec también da buenos resultados en Chile y California, pero Argentina, con 35.000 hectáreas cultivadas, es el productor mayoritario. Cahors sólo cuenta con 3.500 hectáreas. Lo mejor es que, más allá de las cifras, el renacimiento del Malbec francés muestra un interesante cruce de caminos para aquellos consumidores que buscan vivir con el vino nuevas aventuras. Y confirma que Argentina ha hecho una admirable tarea.