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Así como tuvo que hacer maletas de un momento a otro para tomar el primer avión hacia Estados Unidos, de igual manera resultó de intempestivo el regreso de Juan Carlos Osorio al fútbol colombiano.
Después de dos años y medio en la Major League Soccer, el técnico risaraldense sintió que era el momento de volver y si bien ofertas no le faltaron para hacerlo, prefirió que fuese el tiempo el encargado de dar el sí.
El Once Caldas finalmente encontró eco en Osorio y ayer en la sede blanca en Chinchiná empezó su era en busca, antes que nada, de resultados, los mismos que añoran en Bogotá porque desde que se fue, Millonarios no volvió a pisar siquiera una semifinal.
¿Cumple un sueño al dirigir otra vez en Colombia?
La verdad que sí y estoy contento, dichoso en realidad, de encontrarme otra vez en un fútbol tan competitivo y apasionante como el nuestro, porque me cansé de estar en uno donde no existe la necesidad urgente de ganar y en el que competir es a veces suficiente para que le respeten a uno el trabajo. Me aburrí de eso, ya que soy una persona competitiva, que me he criado en el fútbol para competir y tratar de ganar.
¿Lo pensó mucho para darle el sí al Once Caldas?
No, porque fue el proyecto que llegó en el momento indicado y haber encontrado una institución como ésta, que crea en nuestro proyecto, nos deja muy satisfechos. Los acuerdos a los que hemos llegado los están cumpliendo a cabalidad y ojalá con un buen trabajo podamos corresponderles a las expectativas.
¿Tenía previsto volver tan pronto al país?
El año pasado, la verdad que no le dije sí a otras dos oportunidad de venir y de clubes muy importantes porque, primero, tenía una cláusula de rescisión de contrato muy alta que no estaban en condiciones de pagarla, y segundo, en lo personal me parecía una injusticia, así que decidí aguantar hasta el final, terminar mi vínculo y quedar libre para decidirme por la mejor opción.
¿Lo familiar también pesó en la decisión?
Indudablemente que sí. El hecho de volver a Colombia es extraordinario porque estamos cerca de los padres y familiares de mi señora, como también de los míos, así que eso genera tranquilidad y motivación para este reto que asumo con felicidad.
¿Qué extrañaba más, el rentado o la familia?
A los dos, pero sobre todo, poder competir otra vez en un fútbol donde perder o ganar lo es todo y cada partido genera pasión, compromiso y una carga emocional incomparable. La verdad, anhelaba todas esas cosas y necesitaba en definitiva sentir de nuevo la presión de ganar.
¿Del fútbol colombiano que dejó al que llega hay mucha diferencia?
A mí me parece que ahora se le está dando más énfasis al fútbol ofensivo, lo cual me agrada sobremanera. Han surgido muy buenos profesionales en todos los aspectos, en la dirección técnica, en la asistencia, preparación física, en fin, estamos empezando una renovación que, respetando, agradeciendo y admirando lo anterior, abre el espectro. Creo que a cada quien le llega ese momento de reformar y en la medida en que todos coloquemos nuestro granito de arena, ayudaremos a construir un mejor fútbol colombiano.
¿Dirigir en la Libertadores fue otra razón para aceptar este nuevo reto profesional?
Me parece que va a ser un desafío extraordinario, exigente sobre todo, y dándole la importancia que el torneo colombiano requiere porque también es una prioridad para nosotros, consideramos que la participación en la Copa le da al club una posibilidad de mostrarse, lo mismo a los jugadores, así que en la medida de un buen desempeño, el beneficiado no serán ni Manizales ni Caldas, sino el país entero.
¿Primero la Copa y luego el Apertura?
A ambos torneos les daremos la importancia que se merecen y trabajaremos al máximo en procura de cumplir de la mejor manera en los dos.
¿La exigencia aumenta al tener el equipo más y mejor reforzado del torneo?
En el fútbol, a falta de uno, son varios los ejemplos de plantillas integradas por grandes jugadores que no han obtenido resultados y por eso estoy convencido de que uno no gana de nombre, esto es de cada domingo, de prepararse cada día de la semana lo mejor posible, porque ahora existe una responsabilidad muy grande, que es la de hacer jugar bien a este equipo y tratar de ganar, que es lo más difícil. Hay presión para todos y los futbolistas se sienten comprometidos para competir sanamente a través de un buen trabajo que responda a la ilusión de la afición.
Cuenta con individualidades, pero necesitará tiempo para encontrar el equipo…
Objetivamente hablando, lo más importante es ganar, esa es la prioridad. Ahora bien, si se puede lograr jugando bien, extraordinario. Con los demás compañeros del cuerpo técnico sabemos que hay herramientas para rendir en la cancha y con esfuerzo y compromiso esperamos aprovecharlas al máximo.
¿Ya ha pensado en cómo será ese regreso a El Campín?
De Millonarios y su hinchada tenemos los recuerdos más positivos, los cuales para un profesional significan mucho. Haber ganado clásicos, ver el estadio lleno, el apoyo de los Comandos y la afición en general es algo que nunca vamos a olvidar y eternamente estaré agradecido con esa gran institución. Ya veremos en su momento el recibimiento que me brinden, pero de parte mía siempre encontrarán admiración y respeto.
¿Volver al medio es también la oportunidad de mostrar credenciales para dirigir la selección?
Creo que lo más importante ahora es hacer un buen trabajo con el Once Caldas y ponerle toda nuestra energía y dedicación para sacar adelante esta institución, que ha hecho un esfuerzo enorme por armar un gran equipo. Ya como colombiano, sentiría un orgullo inmenso de poder conformar el cuerpo técnico de una selección y como profesional ese es uno de los objetivos que me he trazado, reconociendo de antemano que la disputa es dura porque en el país hay entrenadores buenos y capacitados, pero ojalá la competencia sea sana y ojalá que a través de ella el beneficiado sea el fútbol colombiano. Ya nos llegará en su momento la posibilidad y el día que sea, lo importante será estar preparado de la mejor manera para no ser inferior a la responsabilidad con el país.