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La paz requiere mucho más que cautela

Cartas de los lectores
16 de septiembre de 2015 – 11:00 p. m.

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A propósito del editorial de El Espectador, “Cautela para el posconflicto”, publicado el 16 de septiembre de 2015: Añoro la paz, quiero la paz. Quiero que, para mis hijos y mis nietos, vivir en un país en paz no sea un sueño; quiero que sea la más hermosa de sus conquistas.  Me entristece que seamos tan ingenuos que creamos que la paz se logrará con el simple silencio de los fusiles de, en este caso, el grupo armado Farc.  La paz es justicia. ¿Cuál es el porcentaje de los colombianos que no creen en nuestra justicia? Las encuestas hablan de porcentajes inmensos de compatriotas que no creen en ella.  La paz es democracia, definiendo como democracia el gobierno de las mayorías para beneficio de las mayorías. ¿Cuál es porcentaje de abstención en nuestras elecciones? Dudo que los ganadores obtengan el reconocimiento en porcentaje de la mayoría absoluta de los electores. ¿Cual es el porcentaje de los colombianos que no creen en el Ejecutivo ni en el Legislativo? Sí, nuevamente nos encontramos con porcentajes grandísimos, que rayan en la vergüenza. Si retornamos a la definición de democracia, nuestro índice de Gini es vergonzoso; una demostración de desigualdad, de miseria. Otra demostración de injusticia.   ¿Habrá paz cuando la demostración del egoísmo de muchos de nuestros dirigentes es escandalosa? Dicen defender a ultranza la propiedad privada, pero cuando los llaman a defender el país y sus recursos, el número de los que se asoman es tan pequeño que da tristeza. Muchos, si acaso, preguntan por el CVY: Cómo voy yo. ¿Creen los colombianos en nuestros medios de comunicación cuando han contribuido a perpetuar al Ejecutivo y al Legislativo aún con la baja credibilidad, según las encuestas? Señores, la responsabilidad de cada uno es inmensa. Dejemos, por lo menos, la doble moral de predicar a los cuatro vientos que delito es el accionar de nuestros enemigos. Cuando la acción es dolosa no hay motivo alguno para defender a nadie, y mucho menos olvidarnos del delito.  Señor editorialista: no es tan simple el pedir solo cautela. Hay que pedir también responsabilidad y compromiso de todos los colombianos. De lo contrario, la tan añorada paz la veo en un lejano, muy lejano, horizonte. Casi una quimera. Manuel José Jiménez Gómez. Medellín. Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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