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“Ayer (jueves) ahorramos 6,36% —por encima del nivel objetivo—. Muchas felicitaciones a los colombianos porque hemos venido acumulando ahorro. Antes de ayer y ayer estuvieron por encima de la meta y ese es un buen resultado”. Así, con cifras en mano, comenzó el presidente Juan Manuel Santos su corto reporte diario sobre el consumo de energía en el país durante su presentación del viernes, justo cuatro semanas después de que las directivas de XM, la empresa que regula, distribuye y hace los cálculos de la energía en el país, le recomendaran al Gobierno hacer cortes del insumo porque, de lo contrario, el país no tendría la energía suficiente para cubrir toda la demanda.
Santos, enfático con la buena nueva y haciendo un poco de memoria, dejó claro que ese recorte que le fue recomendado tendría “un costo demasiado alto” para el país, y por eso fue que emprendió la campaña de ahorro. Campaña que verá realmente sus frutos hoy, pues el mandatario advirtió que en la horas de la mañana el alto gobierno tomará la decisión definitiva de si hay apagón o no, “si hacemos los cortes, si hay necesidad de racionamiento, o si por el contrario no tenemos la necesidad de tomar esas medidas y darles la buena noticia a los colombianos de que desaparece ese fantasma del racionamiento”.
El mandatario detalló que la generación térmica alcanzó niveles cercanos a las 100 gigavatios y “eso es un nivel histórico alto”, aportando una porción de energía necesaria en tiempos de escasez. Incluso reveló que la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), que este fin de semana cambia los horarios de los encuentros deportivos para no gastar tanto en las luminarias, llevará más mensajes en los estadios para que los colombianos sigan ahorrando más de lo que ya se ha logrado.
Germán Corredor, director del Observatorio de Energía de la Universidad Nacional, cree que “el ahorro ha servido, hay menor consumo y eso da reservas en los embalses, la generación térmica ha estado plena, a full, pero estamos en una zona crítica en esos niveles de embalses, que es del 24%. Entonces, yo creo que la decisión es: racionamos ahora para que no sea tan fuerte en el futuro o nos la jugamos por las lluvias para que no racionemos. No es fácil decidir”.
El académico asegura que el tema es si el país contará con lluvias razonables en abril, pues si llegase a ser normal, es decir, lluvioso, no considera la necesidad de los cortes energéticos. Insistió en que “estamos en un punto crítico donde cualquier decisión que se tome tiene desventajas y ventajas”. De acuerdo con el Gobierno, las lluvias en el mes de marzo fueron el 57% del promedio normal, y se espera que en abril suban al 70% o 80%, ayudando al depósito de las aguas que van a los embalses.
Pero ¿qué tanto hemos ahorrado los colombianos en las últimas dos semanas? El día lunes fue el 14%, el martes 7,96%, el miércoles 9,72%, el jueves 21,05%, el viernes 24,51%, el sábado 13,02%, el domingo 5,85 %, el lunes pasado 4,53%, el martes 3,76%, el miércoles 5,6% y el jueves fue de 6,36%. Si se sacara el promedio de estos días, el ahorro estaría por el 10,5%, muy superior a la meta del Gobierno del 5%. Bajo esas cuentas, se consideraría que no habría racionamiento.
Santos apuntó, para sumar, otra buena nueva que surgió sobre la mesa: “Estamos a un mes exacto de la entrada de operación del 25% de Guatapé. El cronograma se ha cumplido rigurosamente y por eso dentro de un mes comienza a operar una cuarta parte”. Anuncio que la industria esperaba, pues el pasado 15 de febrero esa hidroeléctrica sufrió un incendio en su cuarto de máquinas y tuvo que dejar de operar. Una baja sensible, pues generaba el 4,5% de todo el sistema interconectado nacional, uno 560 megavatios.
Así que hoy, después de la lluvia de críticas que ha caído por los problemas regulatorios que tiene el sector eléctrico, las decisiones desacertadas del Ministerio de Minas, la responsabilidad de las empresas generadoras en la entrega del recurso al sistema, la escasez de gas para poder operar, la falta de planeación privada y pública y el esfumado pero millonario cargo por confiabilidad que los usuarios les pagaron a las generadoras, a los colombianos no les queda de otra que esperar a ver qué decidirá el Gobierno y, más allá de un recorte o no, mantener la cultura de ahorro —promovida sobre la hora y con correa— que beneficia al medioambiente, pero también al bolsillo de cada uno de los consumidores.