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La oferta de gas del país se está reduciendo. Los campos de La Guajira, Ballenas y Chuchupa, están en declive natural y el cambio climático está obligando a los generadores térmicos a funcionar más tiempo durante las prolongadas sequías. Es decir, mientras se reduce la producción del hidrocarburo, el consumo tiende, cuando menos, a mantenerse.
Los campos de Canacol en la región Caribe y las exploraciones en el mar Caribe por parte de Ecopetrol y Anadarko son las alternativas para aumentar las reservas del recurso. Sin embargo, el primero necesita adaptaciones de infraestructura de transporte que se están construyendo, y el segundo, grandes inversiones e investigación que puede tardar hasta siete años para definir si se puede o no comercializar el recurso.
Sin embargo, Colombia no puede esperar hasta que lo anterior suceda. Por eso se vio en la necesidad de construir una planta de regasificación —una plataforma gracias a la cual se puede importar gas—, que cubra las necesidades de tres de los generadores térmicos más importantes del país, y también los que más gas demandan, unos 400 millones de pies cúbicos diarios.
El proceso consiste en volver líquido el gas, para lo que se expone a muy bajas temperaturas, con el fin de poder transportarlo en barcos denominados metaneros. La planta de regasificación es fundamentalmente un sistema de vaporizadores que devuelven el hidrocarburo a su estado gaseoso y lo pone en los gasoductos que finalmente lo conectan al sistema de transporte nacional.
Aunque la plataforma puede estar instalada en tierra, la que se hizo para Colombia está a bordo de una embarcación diseñada especialmente para este proceso. Fue construida en Corea del Sur y costó cerca de US$300 millones. Entonces, el proceso de importación se llevará a cabo cuando un barco cargado con gas llegue a Cartagena y se conecte con otro que estará anclado en un puerto en Barú, y desde allí iniciará el proceso.
El gerente de la Sociedad Portuaria El Cayao, José Luis Montes, habló con El Espectador sobre el estado de la plataforma cuya construcción se inició a mediados de 2015. Dice que entre el 30 de septiembre y el 30 de octubre llegará la primera importación de prueba al país. La instalación de la regasificadora en tierra dependerá de una señal regulatoria que permita que los térmicos puedan comprometerse con contratos de mínimo 20 años. Si la regasificadora hubiera estado lista, probablemente no estuviéramos hablando siquiera de un posible racionamiento. ¿Por qué se tardó tanto en iniciar las obras?
El plan del Gobierno, inicialmente, era para entrar en funcionamiento el 1º de diciembre de 2015. No obstante, al ser un proyecto nuevo, la primera planta de regasificación que se construye en Colombia, debía estar definido de manera muy clara cuál iba a ser el marco regulatorio que les permitiría a los inversionistas apostarle al proyecto. ¿Qué sucedió? Nosotros como interesados hicimos estudios y compartimos con el Gobierno los beneficios de esta plataforma, y el Ejecutivo tenía que construir la regulación y si esa planta era lo que el país necesitaba para atender parte de la demanda de gas natural. Entre debates y discusiones, se tomaron un tiempo que no permitió que el marco regulatorio estuviera listo a tiempo. Son procesos que toman tiempo.
Inicialmente, la regasificadora va a ser un barco. ¿Por qué no se construyó en tierra?
Hay dos tipos de infraestructura para este proceso. Uno en tierra, que es cuando se construyen los tanques de almacenamiento, y la otra es con embarcaciones. Esta última infraestructura la elegimos por el capex del proyecto, porque no tiene obras civiles tan importantes y por el tiempo para la construcción. Si el Gobierno quería que estuviera lista en 2015, no había una opción más rápida para atender la demanda. Con todo y eso, no alcanzamos a estar funcionando cuando se necesitaba. Se logró el objetivo un año más tarde.
¿De qué dependerá que la plataforma pase de mar a tierra?
Como todas las inversiones, y todos los proyectos de infraestructura, se requiere de un período suficiente para recuperar las inversiones. Para traer la plataforma a tierra se necesitan recursos. Solamente la construcción del tanque toma tres años, sin incluir ingeniería, pero lo más importante es una señal regulatoria clara que permita tener contratos a 20 años, de forma que se puedan ofrecer tarifas competitivas.
La obra va en 70% de avance. ¿Qué falta?
Estamos en el proceso de hincado de los pilotes, que son 125. También estamos construyendo los cabezales de los pilotes para poder colocar la pasarela, que todavía no se ha construido. Y la plataforma donde van dos brazos de descarga que conectan al gasoducto con la embarcación. El gasoducto hasta la estación Mamonal ya está tendido, hay que soldarlo, hacer una excavación para que pase por debajo del Canal del Dique. Aunque vamos en 70%, lo que falta todavía es muy crítico.
Cuando se anunció la construcción de la regasificadora hubo algunos opositores. Hoy es raro que alguien se oponga a ella. Sin embargo, la preocupación común es el precio al que llegará ese hidrocarburo. ¿Cómo influirá ese factor en su operación?
Es importante conocer cómo funciona el mercado de gas en Colombia y afuera. Esto es un beneficio para todos. Lo que hacemos es tener la infraestructura disponible. Eso pasará cuando la oferta local no esté en capacidad de cubrir la demanda. En el caso del fenómeno de El Niño, si hubiéramos tenido la oferta estable de 400 millones de pies cúbicos de gas se habrían podido generar sin problema 2.000 megavatios y no hubiéramos tenido este problema.
En diciembre estará lista la regasificadora. ¿Eso incluye pruebas para que en el último mes del año se pueda hacer la primera importación?
La primera importación se va a hacer antes. El primer cargamento lo vamos a traer nosotros y se va a usar para hacer las pruebas. El barco está listo, pero faltan las obras de Cartagena. De acuerdo con el cronograma, el inicio del condicionamiento está para finales de octubre, esperamos que sea antes. La embarcación puede estar llegando entre el 30 de septiembre y el 30 de octubre.
La regasificadora del Pacífico ya tiene licencias ambientales y va a comenzar a construirse. Le llega competencia.
Es una excelente oportunidad que se pueda importar gas en el Pacífico. Esa idea nació de la misma manera que se originó la idea de traer una regasificadora a Cartagena, y después de que esté el marco regulatorio para hacer las inversiones, sería hacer la inversión.