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Un final que, en todo caso, no duró mucho. Varela se reintegró prontamente a una colectividad que, sin mayores grandilocuencias, ha sido una de las presencias más estables en los 50 años de vida del hoy presidente electo de Panamá.
El primer encuentro de Varela con la política se dio a los 14 años, cuando asistió a un mitin del Panameñista, en el que se dio la bienvenida al país del dirigente Arnulfo Arias Madrid, tres veces presidente de Panamá, quien regresaba de 10 años de exilio.
La historia oficial cuenta que esta reunión bastó pare encender la pasión de Varela por la política y, en últimas, selló su relación con el partido. Dejando el cliché de lado, lo cierto es que después de ir a estudiar al exterior y recibir su título como ingeniero en el Instituto Tecnológico Georgia Tech, de Estados Unidos, Varela regresó a Panamá para empezar una carrera política que lo llevó este domingo a la Presidencia del vecino país en una de las votaciones más cerradas en la historia reciente de esta Nación.
Para cuando tenía 28 años, Varela se había posicionado como una de las figuras principales del Panameñista, que por esa época se llamaba Arnulfista. Detrás de todo éxito hay una lucha y el camino político del hoy presidente electo no estuvo exento de desencuentros y decepciones que, para 2006, lo llevaron a separarse temporalmente del partido.
En 2009, Varela se lanzó a la Presidencia luego de recibir el 99% del apoyo en una consulta interna de su partido, pero pocos meses antes de la elección decidió unirse a una alianza encabezada por Ricardo Martinelli, en ese entonces también candidato presidencial, y servir como vicepresidente de Panamá. Martinelli ganó la Presidencia y nombró a Varela como canciller panameño.
La alianza no duró demasiado, pues en agosto de 2011 Martinelli separó a Varela de sus funciones como canciller (aunque continuó siendo vicepresidente) y desde entonces el distanciamiento entre ambos dirigentes comenzó a crecer, hasta convertir al excanciller en uno de los críticos más duros del gobierno.
Varela, quien es uno de los dueños de una empresa familiar fabricante de ron (el Seco Herrerano), alcanzó la Presidencia de Panamá con casi el 40% de la votación, pues el sistema electoral panameño no contempla segunda vuelta, y en su camino a la victoria derrotó a su más cercano rival, el candidato oficialista (y ministro de Vivienda de Martinelli), José Domingo Arias, quien obtuvo el 31,68% de los votos.