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La FDA declaró hace pocos días que, a partir de 2028, el uso del colorante Rojo 3 en alimentos quedaría prohibido al haber encontrado pruebas de que este puede causar cáncer. Sin embargo, esta no es la primera vez que este colorante ha sido prohibido en productos de consumo humano. En 1990 esta entidad ya había prohibido este colorante de productos cosméticos.
El Rojo 3 fue aprobado para uso en alimentos en 1907. Sin embargo, durante décadas la FDA estuvo presionando por su prohibición desde que en 1980 se comenzó a especular que podía ser un carcinogénico.
Derivado del petróleo, este colorante fue descubierto por el químico suizo Karl Kussmaul en 1876 en la Universidad de Basel y su uso primario fue en la tintura de textiles como lana y seda. Pocos años después comenzó a utilizarse para alimentos. Actualmente, este color se encuentra en dulces, postres congelados, pasteles, galletas y algunas medicinas.
Sin embargo, este no es el primer color que ha sido retirado o prohibido por las afectaciones que puede traer a la salud. El ser humano ha tenido una larga relación con colores y pigmentos que son nocivos y, en ocasiones, letales. Desde pinturas que emanaban gases tóxicos, hasta tintes en ropa con altos niveles de arsénico, han sido varios los colores que han generado preocupación por sus efectos.
Blanco plomo
Se dice que la reina Isabel I utilizaba algo conocido como “tinta veneciana”, una mezcla de vinagre y plomo blanco, como maquillaje para cubrir su piel y las cicatrices que le dejó una viruela. Este maquillaje se volvió popular en la corte de la monarca y las mujeres solían dibujar “venas” azules sobre sus bases blancas. Lo que ni ellas, ni la reina, ni las mujeres de siglos posteriores sabían es que el mismo pigmento que debía hacerlas más bellas, lentamente las estaba matando, aunque desde 1678 se supiera de los efectos que la producción de este pigmento tenía sobre la salud de los trabajadores.
El blanco plomo no solamente fue utilizado por hombres y mujeres como una forma de resaltar sus complexiones pálidas, también tuvo otros usos en el arte, al ser un pigmento muy versátil y barato. En Europa era el blanco favorito de los artistas, mientas que este color también se usaba para recubrir superficies y cerámicas.
De acuerdo con la escritora Kassia St. Clair, autora de “Las vidas secretas de los colores”, este pigmento es “un carbonato básico de plomo con estructura molecular cristalina. Es grueso, opaco y pesado, y hay evidencias de que para el año 2300 a.C ya era fabricado en Anatolia».
De acuerdo con la escritora, se ha utilizado el mismo método de producción para este pigmento desde la época de Plinio en Viejo, hace 2000 años. “Se colocaban tiras de plomo en un compartimento dentro de una vasija de barro especialmente diseñada que se dividió en dos. Se vertió vinagre en la otra mitad; luego, las macetas se rodearon con estiércol de animales y se colocaron dentro de un cobertizo con una puerta bien ajustada durante 30 días. Durante ese tiempo, tendría lugar una reacción química relativamente simple. Los vapores del vinagre reaccionaron con el plomo para formar acetato de plomo; a medida que el estiércol fermentaba, liberaba dióxido de carbono que, a su vez, reaccionaba con el acetato, convirtiéndolo en carbonato”.
Al culminar el mes, una persona era enviada a recuperar las piezas de plomo que estaban cubiertas por una suerte de pasta de plomo que estaba lista para ser convertida en polvo y vendida.
Amarillo oropimente
El color vibrante de este mineral capturó la atención de muchos en el mundo antiguo. Su tono, que se asemeja al de un canario, ha sido encontrado en papiros del antiguo Egipto, en la tumba de Tutankamón y en libros del siglo IX en India.
El pigmento que se producía de este mineral se volvió popular en la paleta de varios artistas en diferentes latitudes, Paolo Veronese lo utilizaba en sus pinturas y Cennino Cennini se encargó de escribir sobre sus propiedades.
Aunque decía que era “hecho por la alquimia”, este color, en realidad, está compuesto por sulfato de arsénico. De hecho, 60% de este compuesto es arsénico. De acuerdo con St. Clair, este mineral parecía brillar, por lo que se creía que podía contener oro, aunque luego se probara que esto no era cierto. Sin embargo, eso no detuvo al emperador romano Calígula de intentar extraer oro de este mineral sin éxito.
La minería de oropimente y su uso fue muy popular en diferentes lugares de Asia, en laca China y pinturas en Tailandia. Más allá del arte, la escritora afirmó que en Java, Bali y China tomaban cantidades diminutas de este mineral como purgante.
Sin embargo, debido al alto porcentaje de arsénico, este es un color letal, algo que Cennini advertía a los lectores de su “Il libro dell’arte”. “Tenga cuidado con ensuciarse la boca con él, para no sufrir lesiones personales”, escribió. De hecho, con este conocimiento, los chinos solían envenenar sus flechas con este mineral para usarlas contra atacantes.
A pesar del color que daba, el oropimente no respondía bien como pintura. “Se secaba mal al óleo y no se podía utilizar en frescos. También reaccionó con una serie de otros pigmentos, particularmente aquellos que contenían cobre y plomo”, escribió St. Clair.