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El caos y la confusión se apoderaron en la tarde del miércoles de los habitantes de Tumaco (Nariño), después de que una explosión segara las vidas de siete personas e hiriera a otras 70. De ellas, 16 debieron ser trasladadas a un centro asistencial en Cali (Valle del Cauca), debido a la gravedad de sus lesiones.
Del grupo de heridos, 36 son civiles y los otros 34, uniformados. De acuerdo con las autoridades, el ataque fue perpetrado por guerrilleros del frente 29 de las Farc, que dejaron abandonada una motocicleta cargada con explosivos a escasos metros de la Estación de Policía que quedó destruida, al igual que las casas a su alrededor.
Inmediatamente la Policía desplegó un intenso operativo en la zona para dar con el paradero de los autores materiales del sangriento ataque. El Gobierno Nacional ofreció una recompensa de $100 millones para quien dé información sobre los responsables del atentado.
La gravedad de los hechos obligó a efectuar un consejo extraordinario de seguridad con la participación de las autoridades locales y miembros de las Fuerzas Armadas. Incluso, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón; el gobernador de Nariño, Raúl Delgado Guerrero, y el comandante de seguridad ciudadana de la Policía, general Rodolfo Palomino, viajaron allí para conocer de primera mano lo sucedido en este municipio, constantemente golpeado por el conflicto que vive nuestro país.
El ataque, que se registró hacia las dos de la tarde, fue rechazado por el presidente Juan Manuel Santos a través de su cuenta de Twitter. “Nuevamente una demostración de desespero (…). Un hecho que condenamos”.
Por su parte, el comandante de la Policía, general Óscar Naranjo, advirtió que “se podría tratar de una retaliación por las acciones que se adelantan en contra del narcotráfico en esa región”. El alcalde de Tumaco, Víctor Gallo, anunció: “Vamos a convocar una marcha de la población para rechazar este atentado terrorista”.