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NUEVAMENTE, EL GOBIERNO trata de combatir la corrupción recurriendo al polígrafo.
Este sistema, acompañado de un examen de la retina, similar al molesto método de mirar el nervio óptico, son más una violación a los derechos individuales que una forma eficaz de combatir la corrupción.
El argumento esgrimido por las autoridades en el sentido de que el polígrafo se emplea en la CIA y otras agencias policiales y de espionaje, lejos de convencer, preocupa. Estas organizaciones no se caracterizan precisamente por el respeto a los derechos individuales o colectivos.
Aun si el procedimiento es de una elevada sensibilidad, 95 %, es decir, si un funcionario miente, con el 95 % de probabilidad el polígrafo lo detecta y si, por el contrario, dice la verdad también con el 95 % de probabilidad lo confirma, a un alto porcentaje de personas que dicen la verdad, el polígrafo los califica como mentirosos. Una sencilla aplicación del teorema de Bayes con los porcentajes clarifica la afirmación anterior. Suponiendo que el 10 % de los encargados de las contrataciones son corruptos, el porcentaje real debe ser menor, se encuentra que la probabilidad de que el polígrafo señale como mentiroso o corrupto a un empleado probo es del 32,14 %, una proporción tal que castiga a muchos inocentes. Si los funcionarios honestos son, digamos el 95%, el porcentaje de los injustamente señalados es mayor.
No falta quienes afirmen que es mejor un empleado leal injustamente señalado, que uno corrupto colocado. Son los mismos que consideran que es preferible un inocente preso que un culpable libre.
Los estafadores y los corruptos tienen algo en común: una capacidad intelectual elevada, lo cual les permite pasar más fácilmente las pruebas del polígrafo, estas discriminan en contra de las personas normales con características de timidez o inseguridad.
Es posible para un sagaz delincuente contestar, diciendo la verdad, con un NO a las siguientes preguntas:
¿Conoce usted o un familiar cercano a alguien que haya solicitado un soborno por el contrato X?
¿Se lucra usted o sus familiares directa o indirectamente por la adjudicación del contrato X?
¿Conoce usted a quienes puedan obtener beneficios de la adjudicación del contrato X?
¿Solicitó usted o un familiar a alguien para que contactara al ejecutor del contrato X?
A la pregunta ¿Está usted diciendo la verdad?, contesta: Sí, y en efecto ha dicho la verdad; pero el contrato está contaminado con sobornos que benefician al funcionario que interviene en la adjudicación, pero que lo hace en forma tal que pueda responder negativamente las preguntas.
Una aceptable película coreana, Perfect number, del director Eun-jin Pang, trata sobre un crimen, en realidad un homicidio para defenderse una mujer de un abusador. Un vecino de la mujer, profesor de matemáticas que trabaja en la conjetura de Golbach para defender a quien asesina al abusador, le organiza todo un montaje para que ella responda al polígrafo diciendo la verdad cuando le preguntan qué hacía a tales horas y dónde estaba. Puede demostrar, como las cámaras de seguridad del cine al que acude con su hijo prueban, una coartada.
Más eficaz que el polígrafo para controlar la corrupción, es recurrir a lo que los españoles durante la colonia llamaban “el juicio de residencia”. Hay dos cosas imposibles de ocultar: el dinero mal habido y la inteligencia.