Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La deforestación, causada por la ampliación de la frontera agrícola, la transformación de bosques en áreas de monocultivos y ganadería extensiva y la tala ilegal de maderas, es una de las principales causas del cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
En Colombia se conjugan múltiples oportunidades y problemáticas frente a este tema. Cerca del 50% de su territorio continental está cubierto por bosques naturales y ostenta uno de los índices de biodiversidad más altos del planeta. Sus bosques, específicamente las áreas protegidas, generan servicios que contribuyen al desarrollo social, cultural y económico del país.
Sin embargo, miles de familias campesinas, indígenas y afrocolombianas ubicadas en zonas forestales viven en condiciones de pobreza. La deforestación supera las 140.000 ha/año y muchas actividades ilegales (minería, cultivos ilícitos, tráfico de fauna y flora) contribuyen a acrecentar este problema.
Además, el país debe lidiar con el comercio ilegal de maderas, el presupuesto público dedicado al sector es escaso y la institucionalidad responsable enfrenta obstáculos para cumplir su labor. De otra parte, aunque 25 millones de hectáreas del territorio colombiano tienen potencial forestal, sólo 490.000 hectáreas son bosques plantados; la reforestación comercial y la industria forestal son aún actividades marginales, pese a su potencial para generar ingresos y empleo.
Asimismo, parte del conflicto colombiano se desarrolla en estas zonas rurales. Según la ONU, buena parte de los municipios que podrían priorizarse en acciones de “construcción de paz” están en áreas forestales y/o ambientalmente sensibles. Un escenario posacuerdo traerá nuevos retos y debe llevar a los colombianos a replantearse el papel que debe desempeñar lo rural, así como cuáles serán sus nexos con una sociedad cada vez más urbana. El desarrollo sustentable de estas zonas se convierte en una condición y una oportunidad para contribuir a la inclusión social y superar la desigualdad y la pobreza en muchas regiones marginadas. Esto ayuda a sentar las bases de una paz duradera.
En vista de los buenos resultados de la cooperación europea con Colombia nos proponemos financiar un nuevo programa: Desarrollo Local Sostenible en Áreas Marginadas (DLS), por 21,5 millones de euros. Esta iniciativa, que será llevada a cabo por el Ministerio de Ambiente y Parques Nacionales, representa un primer avance en los apoyos que la Unión Europea tiene contemplados para continuar respaldando los esfuerzos del país por construir un modelo de desarrollo rural más incluyente y proclive a la paz.
Por eso, la Unión Europea y un grupo de más de 15 entidades públicas nacionales, regionales, ONG y gremios del sector, y el respaldo de la campaña BIBO de El Espectador, hemos organizado un encuentro este 20 de agosto en Bogotá, denominado “Bosques y construcción de paz, una oportunidad para el posconflicto”.
Esperamos contribuir a generar una nueva conciencia sobre la importancia del campo y sus bosques. Es necesario que pensemos cuál debe ser el aporte de cada uno de nosotros para lograr una Colombia más sustentable, equitativa y sintonizada tanto con la paz como con los retos globales, ambientales y sociales que hoy en día enfrenta la humanidad. ¡El momento de ser ambiciosos es ahora!
* Embajadora de la Unión Europea en Colombia.