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EL IDEAM PRESENTÓ LA SEMANA pasada el Estudio Nacional del Agua 2014 (ENA), un documento complejo con información técnica de alta calidad que, como dice su director, “da cuenta del estado y dinámica del agua y los recursos hídricos en Colombia”.
Incluye el estudio del régimen natural, sus modificaciones y el uso y transformación del agua por las actividades humanas. Es el análisis más completo hasta ahora realizado del ciclo del agua en Colombia.
El ENA entrega información para la planificación y la gestión integrada del agua en el marco de la Política Nacional que lidera el Ministerio de Ambiente. Contiene diversos análisis y plantea interrogantes respecto a la variabilidad climática que enfrentan las distintas regiones y cómo se manifiesta el cambio en el régimen de lluvia, la intensidad de las precipitaciones y la sequía. Hoy experimentamos sequía y, a poca distancia, inundaciones y deslizamientos sin precedentes en épocas inesperadas del año.
El estudio analiza y presenta resultados para cinco áreas hidrográficas, 41 zonas y 316 subzonas; pasando del análisis de variables globales, a una escala regional. Debe ser documento de referencia para autoridades e instituciones gubernamentales, sectores productivos y comunidades.
Es difícil comprender el modelo hidrológico de análisis integral en el cual está basado el ENA, pero sin ser experto, se entiende que en las áreas más pobladas y de mayor actividad productiva, estamos entrando en alarma roja por deforestación, contaminación, variabilidad climática y por las proyecciones de demanda sobre el agua. En otras palabras, la mayor parte de los colombianos estamos o vamos a vivir sistemáticamente períodos de escasez de agua y/o inundaciones; situación que puede agravarse bastante, si no pensamos y actuamos de manera efectiva y eficiente para proteger y usar eficazmente el agua disponible, y aprendemos a comportarnos siguiendo el ciclo del agua con sus períodos de escasez y abundancia.
Hacerlo exige cambios a todo nivel. Desde disminuir el agua que usamos en nuestros hogares, revisar el diseño y construcción de carreteras, la localización industrial y la tecnología utilizada, la protección y manejo de cuencas, ríos y quebradas, e incluso el uso del agua subterránea. Quizá lo más importante sería la fundación de nuevas ciudades, favoreciendo el crecimiento poblacional y productivo en algunos lugares, y limitando drásticamente el crecimiento urbano donde la demanda del agua supera su oferta, condición que se hará crítica si no intervenimos los actuales procesos de concentración poblacional en áreas que ya presentan déficit hídrico.
La demanda supera la oferta de agua en: Bogotá y La Sabana, Cartagena, Cali y territorios cercanos a estas ciudades. En otros, la oferta es muy limitada como, por ejemplo, el sur de La Guajira, algunas zonas del eje cafetero y el sur del Huila.
Para que la sociedad colombiana entienda la urgencia de planificar la ubicación y distribución de la población y la producción y el uso del territorio, según la dinámica y disponibilidad del agua, es indispensable elaborar una versión didáctica del ENA. Así, los ciudadanía podrá apropiar la información y actuar en consecuencia. Felicitaciones al IDEAM y adelante con esta tarea que queda pendiente.
@Juparus