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Cementerio indeseable

La construcción del Parque Cementerio Jardines de Jerusalem en Santa Marta podría contaminar el río que alimenta al acueducto.

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El 30% del agua potable que se consume en Santa Marta proviene de las bocatomas instaladas en el río Manzanares. Por eso la noticia sobre la construcción de un cementerio a menos de 400 metros de este cuerpo de agua y muy cerca de tres cañadas que alimentan su caudal, ha provocado gran controversia entre los samarios.

Como lo señaló el periodista Luis Oñate en un informe especial para el Canal Caracol, tan sólo un kilómetro abajo del lugar donde comienza la construcción del Parque Cementerio Jardines de Jerusalén se encuentra una de la bocatomas del acueducto.

Según Alejandro Arias, abogado experto en temas ambientales, “la afectación puede ser gravísima” por las filtraciones de sustancias tóxicas desde el cementerio a las aguas subterráneas y los afluentes del río Manzanares. Arias recordó que los cuerpos en descomposición producen líquidos durante más de un año, lo que puede generar focos de infección peligrosos para las poblaciones.

Para Arias, resulta sospechoso que la propia Secretaría de Salud del municipio certificara el proyecto y la adecuación de obras para evitar estos riesgos, cuando tales medidas en realidad no existen.

Uno de los habitantes de la zona, Enrique Gutiérrez, comentó a través del Canal Caracol que otro de los riesgos que provocaría el cementerio no está en el agua, sino en el aire. Sin un claro estudio de vientos, la construcción de hornos crematorios puede generar contaminación aérea y afectar la salud de los pobladores que viven en los alrededores.

Mónica Villalobos, directora de Planeación de Santa Marta, aseguró que la obra técnicamente no tiene cuestionamientos, pero advirtió que los requisitos que debe cumplir deben ser verificados por la Curaduría que tiene esa jurisdicción. Según la normatividad vigente, la construcción de un cementerio no necesita de licencia ambiental, sino simplemente permisos de la autoridad local.

Hasta el momento, la Curaduría Urbana número 2, que otorgó los permisos a los dueños del proyecto, no se ha pronunciado sobre el caso y tampoco aceptó la entrevista que el periodista Oñate solicitó.

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