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Sólo en Santa Fe de Antioquia podía darse ese encuentro. El cuatrero mayor, el revolucionario del norte de México, Pancho Villa, personificado por Antonio Aguilar, otro charro reconocido, tuvo un contertulio espontáneo durante la lluviosa noche del jueves. El Parque de la Chinca, como a 500 metros empedrados de la plaza central del municipio, fue el escenario de esta surrealista imagen en la que el caudillo, inspirador de la cinta ‘La muerte de Pancho Villa’, del director Mario Hernández, fue interpelado por un borracho sin camisa que, ante los ojos de los asistentes, lo amenazó apuntándole con su índice derecho.
Villa, proyectado a gran escala y a un paso de exhibir sus grandes logros como gobernador encargado de la provincia de Chihuahua, fue el único que no se dio cuenta de que alguien con una postura casi en un ángulo de 45 grados, le gritaba improperios. Los demás, algunos acomodados en sillas blancas Rimax, otros sentados en el andén y, los menos afortunados, de pie, siguieron la escena milimétricamente. Pancho Villa, cuyo verdadero nombre era José Doroteo Arango Arámbula, sin contemplar obstáculos de ninguna especie continuó con su tarea libertaria, mientras que su opositor de carne y hueso daba vueltas sobre su propio eje.
El mexicano Mario Hernández aprovechó en 1973, año en el que se grabó ‘La muerte de Pancho Villa’, las calidades musicales de Antonio Aguilar, y al desarrollo normal de las escenas de conquistas militares, políticas y femeninas del personaje al que los manitos identifican como ‘El centauro del norte’, le incluyó un alto contenido musical. Esa combinación entre el drama del charro, las tonadas de cantina y la historia de un ser humano tan particular para América Latina fue exitosa y por eso el parque se colmó como nunca, mucho más que durante las misas de domingo en la capilla vecina.
Justo en el momento de la película cuando se empieza a fraguar la conspiración para matar al cuatrero, el borracho toma un nuevo aliento y se enfrenta ya no a Pancho Villa sino al aparato proyector. Ahí los organizadores de la edición número XII del Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia, que este año tiene el lema de ‘Imágenes de la Revolución’, intervienen y lo llevan fuera del periplo artístico. Intenta retornar, pero ya no recuerda el camino y cuando lo logra, otros rivales consiguen el objetivo de eliminar al líder revolucionario. Casi a la media noche del jueves, el personaje de Villa está muerto, su contertulio de tres dimensiones más perdido que nunca y el parque, vacío.