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Por tantos momentos buenos y malos en el fútbol ha pasado Óscar Córdoba, que sabe mejor que nadie que su brillante actuación del domingo en Cali ya es cosa del pasado. Por eso, es el primero en decir que ahora Millonarios debe pensar exclusivamente en el partido del viernes ante Real Cartagena en El Campín, en donde deberá sumar otros tres puntos para seguir pensando en clasificar a los cuadrangulares semifinales.
“En Cali los muchachos entendieron que nos estábamos jugando una final y dejaron todo en la cancha. Evidentemente no tuvimos mucha presencia ofensiva, pero esa fue la estrategia que elegimos ante un rival que está pasando dificultades, pero que tiene muchos recursos técnicos para crear peligro y jugar bien”, explica el golero vallecaucano, de 39 años, para quien a pesar de la victoria, el equipo todavía tiene muchas cosas por mejorar.
“Ascendimos en la tabla, claro, pero esa victoria no servirá de nada si dejamos escapar puntos en casa. Ahora tenemos una enorme oportunidad para comenzar a mostrar buen fútbol y generar confianza en el grupo de jugadores, además de recuperar el apoyo que nos brindó la hinchada al comienzo del campeonato”, agrega el guardameta, quien salvó por lo menos seis opciones claras de gol de los vallecaucanos.
Córdoba, quien pone la cara tanto en las derrotas como en las victorias, atribuye a la falta de madurez del grupo los malos resultados en Bogotá, pues los muchachos se llenan de nervios y ansiedad: “En El Campín tenemos que salir a proponer y eso dificulta mucho las cosas, porque generalmente los equipos vienen, se paran bien atrás y nos complican. De visita tenemos muchos más espacios y jugamos con la necesidad de los rivales. Eso es un poco el reflejo de la falta de experiencia del grupo, que se deja presionar, que siente la responsabilidad de ganar en casa y el disgusto de la gente cuando no llegan los goles”.
El meta explicó también que celebró con todo el gol de Mauricio Casierra, pero no porque fuera ante el Cali, su ex equipo, o porque lo tomara como una revancha por su mala actuación ante el Deportivo Pasto. “Celebré con todo porque estamos preocupados, presionados por la posición en la tabla y esa victoria nos viene bien. También porque nos habían llegado mucho, nos tenían apretados y habían generado muchas opciones. Atrás nos sentíamos confiados y sabía que ese gol podría significar los tres puntos o nos daba muchas opciones de traernos al menos uno”.
Y no se siente figura, aunque lo fue. Acepta que el rival creó muchas opciones de gol, pero que por fortuna estuvo bien ubicado debajo de los tres palos: “El Cali es un equipo con muchas alternativas, que propone mucho y nos llegó demasiado, pero nos comportamos bien atrás y tuve la fortuna de estar parado en el sitio justo en la mayoría de las acciones. Millonarios cumplió, aunque obviamente mostró fallas, pero puso ganas y se entregó. A veces con eso alcanza para sacar buenos resultados”.
Finalmente, el arquero aclaró que está recuperado de su lesión muscular en la parte baja de la espalda y que no sintió molestias durante el partido en Cali. Las veces que se tocó, lo hizo por reflejo, por instinto, porque mentalmente ese problema todavía lo afecta.