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El fin de semana hallé una pieza que evidenció una de las problemáticas de la educación en nuestro país: las deficiencias en la comprensión de lectura. El autor, el doctor Ramiro Bejarano, hizo unas observaciones al proyecto de ley que presenté el pasado 21 de julio.
Contrario a lo que sugiere el columnista, es precisamente mi condición de exministra la que me permite hacer los planteamientos serios y documentados del proyecto “por la cual se redefine la política pública y se ajusta la institucionalidad, regulación, vigilancia y control en materia de servicios de televisión”.
Desconoce el autor que el interés por proponer una política para el sector de la televisión, acorde con las necesidades del país, fue uno de mis propósitos durante la gestión como ministra. Muestra de ello fue el proyecto de ley 148 de 2006 Senado, que por falta de trámite se hundió en 2007.
Durante mi desempeño como ministra planteé la importancia de cuatro grandes temas que hoy recoge el proyecto: separación entre la regulación de redes y la de contenidos, institucionalidad sólida para el sector de televisión, asignación de nuevas frecuencias de televisión abierta, y concesión de la red pública de televisión.
Ignora el autor que una cosa es la frecuencia y otra la concesión para programar los espacios del Canal Uno. Como la frecuencia pertenece a RTVC, propongo en el proyecto que se le entregue a la ANTV para su asignación, una vez culmine la prórroga de la concesión, abrir así una nueva opción de canal privado de televisión abierta. No se propone anticipar la terminación de los contratos existentes.
Defiende la prórroga otorgada a los actuales concesionarios del Canal Uno, y al mismo tiempo desconoce que ella tuvo muchos cuestionamientos. Sorprende que los organismos de control no se hayan pronunciado sobre el tema.
No existe paradoja alguna en estar convencido del bien común y pretender legislar, entre otros temas, para ampliar las oportunidades de nuevos canales de televisión abierta radiodifundida. Sí existe mala saña en pretender hacer pasar como análisis una posición parcializada de quien es el abogado de uno de los concesionarios de espacios del Canal Uno. El columnista le ha debido aclarar al lector que su posición es la mera defensa que hace de su cliente y no una lucha contra la censura, que no existe.
Qué bueno que como se critica el estilo en la escritura, quien escribe se documente al momento de exponer sus planteamientos, y mejore la comprensión de lectura.