Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El país necesita saber qué pasó. La investigación sobre la caída del Halcón Negro en Antioquia debe ser transparente y abierta a cualquier conclusión, sin importar lo que esta signifique para el futuro de las negociaciones en La Habana.
¿Se trató de un accidente o de un atentado? Expertos nacionales e internacionales deben encargarse de llegar a esas conclusiones, no las partes interesadas, y en este caso –innegablemente– el Gobierno es una de ellas. Los investigadores deben ser independientes en sus hallazgos sin importar a quién afecte o beneficie. Acá también está en juego el conocer la verdad sobre cómo murieron, en el trágico evento, 16 héroes de la patria. El Gobierno se equivocó al apresurarse y descartar un atentado de las Farc. Eso dio pie a que la oposición viera desesperación en aras de proteger el proceso de paz. La agresividad y determinación que se le ha pedido al gobierno Santos en otros casos, resultó en una acción negativa que generó desconfianza.
Si el Gobierno hubiera guardado la calma y desde el primer momento se desprendiera del tema para esperar el dictamen de las autoridades, habría validado el resultado de las mismas. Ahora, no sólo les ha reducido credibilidad a las indagaciones sobre lo ocurrido, sino que por defender a ciegas el proceso de paz les ha dado más munición a los ataques de sus opositores .
Lo ocurrido en las horas posteriores aumenta la hoguera de la incredulidad frente a la versión oficial. Las inicialmente cuestionables grabaciones de audio en las que un uniformado daba cuenta de lo ocurrido, terminaron siendo reales y no falsas como llegó a trascender desde la administración y el parte médico sobre el ingreso de soldados heridos también resultó legítimo, aunque no necesariamente correcto.
Tampoco ha sido esclarecido qué tipo de operación efectuaban los helicópteros en el lugar. Se ha dicho que realizaban acciones contra el clan Úsuga, pero hay versiones en la zona que dan cuenta de que en el momento del incidente ya eran varios los días en que se registraban combates contra la guerrilla. Queda por esclarecer, también, si desde el helicóptero siniestrado se estaba disparando a tierra, es decir, si realizaba acciones ofensivas.
Está en juego el futuro del proceso de paz. Las conversaciones difícilmente seguirán de comprobarse que la caída del helicóptero fue obra de las Farc, por eso la guerrilla debe pronunciarse oficialmente sobre lo ocurrido, el Gobierno debe garantizar transparencia en las investigaciones y además el Ministro de Defensa tiene que empezar a responder preguntas en las ruedas de prensa.
PD. La oposición también es parte interesada. Por eso debe entregar a las autoridades las pruebas que sustenten su hipótesis de que se trató de un ataque de las Farc. Hablan de versiones de altos militares y mandan mensajes por Twitter. Su credibilidad también está en juego si no revelan, en ley, todo lo que dicen saber.