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El Estado argentino decidió pagar unos US$155 millones anuales para quedarse con los derechos de televisión del fútbol local, que arranca el viernes, en una polémica medida que le dará el control del deporte más popular del país y ayudaría a varios clubes casi en quiebra.
El acuerdo fue alcanzado con la poderosa Asociación del Fútbol Argentino, que la semana pasada anunció sorpresivamente que rompía una relación de 18 años con un grupo privado que le abonaba 289 millones de pesos anuales por los derechos de transmisión.
El torneo contará con la presencia de tres colombianos: Carlos Valencia, en el Godoy Cruz; James Rodríguez, en Banfield, y Marco Pérez, Gimnasia y Esgrima de la Plata.