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“La resignación es un suicidio cotidiano”: Honoré de Balzac.
La Corporación Club Deportivo Tuluá, fundada en noviembre de 1967, con experiencia en las categorías A y B, y actualmente dirigida por el profesor Jaime de la Pava, ha mostrado buen fútbol en lo que va de la Liga Águila II y ha conseguido los resultados para estar en los lugares de privilegio del rentado. Además, en la Copa Águila, esta semana se clasificó a los cuartos de final, en los que se medirá con Independiente Santa Fe.
Las personas que creen en sí mismas siempre trabajan en su confianza y fortalecen su actitud mental positiva. Es así como para ellas la inspiración es muy importante y siempre luchan para desvanecer los pensamientos negativos.
El equipo del corazón del Valle ha hecho mucho con muy poco en lo que va de la segunda temporada de 2015, teniendo así varios factores a su favor:
1. Directivos: contrataron un técnico preparado en conocimientos futbolísticos y con experiencia en el fútbol. Además conformaron una nómina para conseguir su objetivo principal: mantener la categoría A y darles salida a jugadores juveniles.
2. Técnico: el vallecaucano Jaime de la Pava y su cuerpo técnico, con las herramientas de trabajo que tienen, le han ido dando identidad futbolística al equipo, juego colectivo, orden táctico en la cancha y buen manejo del balón. También se percibe en el terreno de juego un trabajo mental en los dirigidos.
3. Nómina: se percibe un equipo unido, hacedor de lo que quiere el técnico. Los jugadores de experiencia, como su capitán Jaime Córdoba, Juan Mosquera, Yonni Hinestroza y su referente principal, Carlos Rodas, influyen para que los juveniles, como Juan Roa, Miguel Medina y Carlos Ibargüen, entre otros, los tomen como ejemplo para salir adelante en la temporada.
El equipo vallecaucano necesita que el escenario deportivo donde juega fútbol profesional esté adecuado para evitar lesiones de los futbolistas y los hinchas puedan apreciar una mejor calidad del espectáculo.