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Dos siglos después de convertirse en la primera ciudad de Colombia en declarar su independencia absoluta de España, la capital bolivarense sigue siendo una de las ciudades más desiguales del país. El contraste entre la pobreza que campea en las zonas más deprimidas y el mundo de fantasía del reinado de la belleza sigue siendo una paradoja.
Es una ciudad valiente. Romántica y alegre como el mar Caribe que la baña. Altiva, como los lanceros de Getsemaní que hace 200 años, el 11 de noviembre de 1811, lideraron la rebelión popular que terminó en la declaración de libertad absoluta de España. Y llena de contrastes, como aquella Cartagena en que los hermanos Gutiérrez de Piñeres hicieron historia con su lucha por convertir en realidad el sueño de libertad.
Sueño que, aunque se ha transformado, sigue vigente: en los desplazados por la violencia que llegaron desde los noventa en busca de fortuna; en los mototaxistas que no hallaron mejor forma de devengar un sustento; en los habitantes de las zonas deprimidas, poco reflejadas por estos días en las imágenes que los medios de comunicación transmiten a propósito del reinado nacional de la belleza; en el eterno problema del turismo sexual; en el microtráfico que acecha, como en cualquier capital del país, y en mil y un problemas que la ciudad quiere exorcizar.
Su lucha contra todos estos flagelos la hace aún más heroica. Más que cuando tuvo que soportar los tres meses de asedio con intención de reconquista de los españoles. Cada día tiene lugar una nueva batalla en la ciudad. Y la acumulación de batallas le dio hace poco para festejar su independencia absoluta del analfabetismo. Fue, una vez más, la primera ciudad colombiana en lograrlo.
Lo recordaron ayer con orgullo los asistentes a las marchas conmemorativas de la independencia. Los que estuvieron en las ofrendas florales, en el Camellón de los Mártires y la Plaza de Getsemaní. Los que estuvieron en la lectura del Acta de Independencia, en el Teatro Adolfo Mejía, y también quienes acompañaron la Ruta de la Independencia desde la misma Plaza del Pozo de Getsemaní hasta la de la Proclamación.
Cartagena está de fiesta y no olvida sus tareas pendientes en la larga lucha contra la desigualdad que viven los habitantes de sectores como el barrio Crespo, aquel por el cual pasó ayer el desfile del bicentenario de la independencia. Ojalá no tenga que esperar mucho para ganarla.
De María Mulata al locutor de radio
En 2008, Judith Pinedo se convirtió en la primera mujer en ser elegida popularmente alcaldesa de Cartagena. Conocida como María Mulata, es una reputada abogada experta en derechos humanos, que accedió al cargo gracias al voto de protesta contra el clientelismo político que durante años manejó los destinos de la ciudad. Entre los mayores logros de su gestión se encuentran haber fomentado la participación de las comunidades y haber convertido a La Heroica en una de las ciudades con más avances en la lucha contra la pobreza. A partir del primero de enero será sucedida por el locutor deportivo Campo Elías Terán, quien luego de 25 años en la radio aprovechó su reconocimiento para hacerse elegir con apoyo también de algunos de los sectores a los que María Mulata se oponía.