
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Felipe Campos, gerente de investigaciones económicas de Colombia, y Alberto Bernal estratega en Jefe de XP Securities, son dos analistas rivales en cuanto a la proyección del dólar. Mientras que el primero tiene una postura pesimista y alcista sobre la tasa de cambio, el segundo es más conservador y optimista de que la divisa bajará de los $3.000
La diferencia de sus pronósticos es de más de $1.000. Campos considera que el dólar podría alcanzar en 2016 los $3.700 y Bernal espera que la divisa baje hasta los $2.500. A continuación los expertos defienden sus proyecciones.
‘El dólar caro no olvida el año viejo’, opinión de Felipe Campos, gerente de investigaciones económicas de Alianza Valores.
El 2016 será el cuarto año consecutivo que Alianza Valores espera el dólar más alto de las encuestas en Colombia, con una meta entre $3.500 y $3.700. De acertar de nuevo, la moneda se habrá devaluado más de un 100% en sólo cuatro años. Nuestra expectativa es que después de esto la tendencia al alza dure varios años más.
El 2015 fue el año del dólar. No tanto por toda la devaluación que tuvimos, sino porque finalmente pudimos probar y descartar teorías importantes que defendían la revaluación. Nuestra recomendación, por lo tanto, es que no olvidemos lo que aprendimos en el año viejo, porque será extremadamente útil el año que comienza.
¿Ha escuchado ese agüero que dice que si el petróleo rebota por encima de US$50 o US$60 la devaluación terminará? Le recomiendo que no se olvide del año viejo. Entre marzo y abril de 2015 el petróleo Brent rebotó 50%, de US$42 a US$63, y, ¿saben qué pasó con el dólar y la crisis emergente? Absolutamente nada. Nuestra moneda se valorizó $350, para después devaluarse desde $2.400 a $3.380 con la recaída siguiente.
El hecho de que el petróleo sólo se pudiera mantener 17 días por encima de US$60, confirmó lo que los estudiosos de las crisis en materias primas han dicho una y otra vez: estas situaciones duran años o décadas, no semestres. El problema del sector no es que haya mucha producción, sino muchos productores. Para ser exactos, 16 años de nuevos productores. Por lo tanto, la crisis termina con precios aún más bajos y salida de jugadores. Los que en este entorno puedan competir seguirán la receta de 2015, recortar costos y bombear lo que se pueda (rentable o no), para servir a la deuda.
Ahora hay quienes prefieren seguir afirmando que una Reserva Federal (FED) moderada es lo que se necesita para controlar el dólar en Colombia. De nuevo, el año viejo enseñó muchas cosas como para olvidarlas.
En realidad, un escenario de una FED retractándose y de un dólar sólido, es exactamente lo que pasó gran parte del año pasado. Sin embargo, esto no afectó la moneda local. De hecho, el indicador que mide la moneda estadounidense frente a las demás divisas fuertes, el índice DXY, lleva quieto ya 10 meses y durante este tiempo la tasa de cambio colombiana subió 24%.
Esta aparente contradicción se explica fácilmente. La única razón para que la FED no subiera tasas con mayor convicción en 2015 fue el desplome petrolero y su efecto sobre la inflación. Desafortunadamente en un país como Colombia la tasa de cambio no puede caer mucho si las dudas de Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, llegan cada vez que el petróleo hace nuevos mínimos.
Por otro lado, al abordar los argumentos de política económica surge la pregunta: ¿qué pasaría si la subida del dólar se vuelve inmanejable para el crecimiento económico americano? Pocos parecen entender que con un crecimiento esperado de 2,5% en 2015, Estados Unidos habrá superado el promedio de PIB entre 2010 y 2014. Esto es muy importante, teniendo en cuenta la debilidad de sus socios comerciales y el choque energético. Son pocas las economías en el mundo que van a compartir este logro.
En este contexto, lo importante es notar que una moneda fuerte tiene un efecto neto positivo sobre la economía. Esto representa una gran cantidad de capitales buscando activos del país, y un consumidor disfrutando de un alto poder adquisitivo. De hecho, algunos podrán asociar esto a la última década colombiana. Además, no se puede ignorar que en el último período de dólar fuerte, en los 90, Estados Unidos logró su ciclo de crecimiento más largo del siglo XX.
Para terminar, la expectativa de Alianza es de hecho que el petróleo visite el rango de los US$20 y los US$30 en los próximos trimestres, y que la FED para el segundo semestre y durante todo 2017 acelere el paso de subidas de tasas. En este contexto, no sólo esperamos devaluación para rato, sino que contamos con una velocidad similar.
El regreso del dólar relativamente barato, opinión de Alberto Bernal, estratega en jefe de XP Securities.
Seré directo: espero que para finales de 2016 la tasa de cambio se sitúe en $2.500. Y sí, el dólar caerá de los $3.300 actuales. Los lectores se preguntarán: ¿a este tipo qué le pasa? ¿Acaso el señor no lee los periódicos? ¿Será que es histriónico y lo que pasa es que necesita llamar la atención? Corresponde a cada quien dar respuesta a estas preguntas, por lo pronto sustentaré por qué la divisa estadounidense bajará de precio.
Colombia tendrá de nuevo un dólar relativamente barato, cercano a $2.500, si se cumple la receta adecuada: crecimiento global mediocre, una Reserva Federal tímida ante la economía de Estados Unidos y un petróleo que rebote de los niveles actuales.
Primero lo primero. A pesar de toda la mala energía que se siente hoy en día en los mercados, pienso que 2016 será un año bastante bueno para los activos financieros del mundo emergente. El escenario base que manejamos en XP Securities se basa en una visión de “mediocridad estructural” de la economía mundial. Ese escenario es análogo a lo que en Wall Street se llama “Ricitos de Oro”. Sí, efectivamente, como el cuento infantil de la niña que no se toma la sopa muy caliente ni la muy fría, sino que se decide por la opción neutral: la sopa tibia.
Lo mejor que le puede pasar a la economía mundial en 2016, y lo que yo considero que pasará, es que el mundo va a ver un año de crecimiento “ahí”: un crecimiento mediocre. Lo importante acá es que ese escenario va de la mano con un crecimiento económico letárgico y con la persistencia de una baja inflación en el mundo desarrollado. En mi opinión, el mundo desarrollado está inmerso en un evento plurianual de decrecimiento en los salarios reales de la clase media, un evento que en gran medida se debe a la robotización del sector de servicios.
La clase media baja de Estados Unidos está perdiendo sus empleos frente a la competencia más imposible de vencer: un robot. ¿Por qué razón piensa que un populista como Donald Trump está ganando la contienda republicana en EE. UU.? Si los salarios no suben, y el 72% de la economía de EE. UU. es dependiente del consumo, ¿es acaso lógico pensar que la economía de EE. UU. puede crecer rápidamente en 2016?
Si el escenario recién esbozado efectivamente se manifiesta, 2016 será un año de bajas tasas de interés a nivel mundial. Esto se debe a que se espera que el producto global no crezca con fuerza este año. De hecho, el Banco Mundial redujo hace poco las expectativas de crecimiento. Por lo que a los bancos centrales les quedará muy difícil comenzar el proceso de normalización monetaria, porque la evidencia empírica no les va a ayudar. A pesar de que estos estén en gran medida ideológicamente desesperados con la persistencia de las bajísimas tasas de interés.
Asimismo, no hay que olvidar que la Reserva Federal (Fed) dejó muy claro que quiere subir las tasas de interés en 100 puntos básicos durante 2016. Sin embargo pronostico que, en el mejor de los casos, la Fed sólo podrá subir las tasas en 50 puntos básicos. Nuevamente, mi escenario poco halagador se debe al convencimiento que tengo de que el consumidor de Estados Unidos hoy en día no es el mismo de hace 15 años. El ciudadano estadounidense actual es frugal y más conservador, no porque quiera, sino porque tiene que serlo, pues su empleador no le está pagando más.
La pregunta relevante es si Estados Unidos puede resistir creciendo bien en un mundo en el que todo está mal. Lo dudo mucho. Es poco probable que el turista de Ohio pueda suplir la astringencia de ingreso que existirá en Disney de acá en adelante si los brasileños, los chinos, los argentinos o los colombianos ya no pueden volver a vacacionar en EE. UU. porque venir a este país se vuelve simplemente imposible por lo costoso. O mejor dicho, por el dólar caro.
Por último sostengo que la industria del petróleo no convencional está quebrada a estos niveles de precio. No lo digo yo, lo dice el mercado de bonos basura a nivel mundial. La producción va a caer, y así el precio del crudo tendrá que subir. ¿Hasta dónde? Yo digo que el WTI llegará mínimo a los US$60 para finales de 2016. Y eso que a ese precio los productores de petróleo no convencional en Canadá y EE. UU. de todos modos seguirán perdiendo dinero. La regresión simple que manejamos acá en XP nos muestra que, si el petróleo sube a este nivel, la tasa de cambio colombiana se debe ir a los $2.500. No lo digo yo, lo dice la estadística.