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Durante 13 años la andaluza Anne Hidalgo fue la mano derecha del alcalde saliente de París, Bertrand Delanoë. Sin que fuera una sorpresa para nadie, Delanoë, que no se presentará para un tercer mandato, la designó como candidata para sucederlo en el cargo. Técnicamente empatada en la primera vuelta del 23 de marzo con la candidata derechista, Nathalie Kosciusko-Morizet, Hidalgo parece la segura ganadora en la segunda vuelta de las municipales, que se celebrará este domingo. “Cuando estoy allá, en casa, soy Ana. Así de simple”, es una frase que suele escuchársele. Cuando dice “casa” se refiere a San Fernando, el pueblito de Cádiz (España) en el que nació en 1959 y al que han vuelto a vivir sus padres. Ese pueblito del que su familia huyó en 1962, escapando de la represión franquista.
Como muchos de los refugiados de esa época, los Hidalgo se instalaron primero en el sur de Francia. Fue en Lyon en donde Hidalgo, que no ha perdido su idioma natal, en el que apenas se nota el acento francés, pasó su juventud. Luego de una entrada en política en la que se destacó por su cercanía a los sindicatos (la candidata tiene una especialización en derecho laboral), fue escalando posiciones hasta convertirse en consejera de la actual alcaldesa de Lille y excandidata presidencial, Martine Aubry.
Tras su llegada al consejo de París en 2001, el entonces recién elegido alcalde Bertrand Delanoë la nombró primera secretaria municipal. El mandatario había recuperado la capital para la izquierda luego de las administraciones de Jacques Chirac y Jean Tiberi.
El cargo nunca antes había sido ocupado por una mujer y desde entonces Hidalgo se convirtió en la escudera de Delanoë. Junto a él, Hidalgo participó en una administración cuyos logros en términos de ecología, cultura y transporte son reconocidos incluso por sus adversarios. Entre los proyectos insignia del dúo estuvieron la peatonalización de una de las orillas del Sena (hasta entonces una vía rápida) y la instalación de una red de bicicletas públicas y autos eléctricos.
Los dos gozan igualmente de la simpatía de las comunidades LGBTI: Delanoë fue el primer alcalde de una capital europea en anunciar públicamente su homosexualidad e Hidalgo coordinó intensos programas de prevención del sida. También se caracterizaron por proteger y defender los derechos de los inmigrantes indocumentados, al punto que en ocasiones “apadrinaron” legalmente a familias que estaban amenazadas de expulsión.
Esta actitud los llevó en ocasiones a enfrentamientos abiertos contra el gobierno nacional, en particular durante el quinquenio de Nicolás Sarkozy. Al mismo tiempo les permitió ganar el respaldo de las comunidades de inmigrantes, entre ellas la de los latinoamericanos. Hidalgo es la madrina del “Mundialito”, un evento deportivo y cultural que se desarrolla durante los fines de semana de cada verano y que es considerado la más importante reunión de los latinoamericanos en la capital francesa.
Incluso si ocurre una sorpresa extraordinaria, el despacho del alcalde de la capital de Francia también será ocupado por una mujer. La otra candidata es Nathalie Kosciusko-Morizet, o NKM, como la conocen en política, quien representa a la coalición entre el partido de derecha UMP y los centristas. NKM fue la portavoz de Nicolás Sarkozy durante la fracasada campaña de reelección presidencial.
Aunque en la primera vuelta, el 23 de marzo, obtuvo un 1% más de votantes que su rival socialista, Hidalgo puede contar en la segunda vuelta con los votos del Partido Verde y los comunistas y así asegurarse el número necesario de consejeros para acceder a la Alcaldía. En París, el alcalde no es elegido por voto directo, sino por el consejo municipal, en un sistema similar al de los “grandes electores” de las elecciones en Estados Unidos.
Si, como parece, el Partido Socialista conserva la capital, el balance a nivel nacional dista de ser optimista. El partido del gobierno de François Hollande no sólo no logrará ganarle ninguna gran ciudad a la derecha, sino que debe afrontar un aumento inesperado del caudal electoral del extremista Frente Nacional, que logró ganar varias alcaldías desde la primera vuelta y superó a los candidatos socialistas en ciudades de peso como Marsella y Avignon. La líder del movimiento de ultraderecha, Marine Le Pen, confía en que su partido se quede con varias alcaldías más este domingo. Su siguiente apuesta son las elecciones europeas de mayo, en las que espera que la lista que encabeza supere en votos a las de los partidos tradicionales. Según los analistas, las probabilidades de que lo logre son cada vez más altas.
r_abdahllah@hotmail.com
@r_abdahllah