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“Hoy, para las mujeres del fútbol en Colombia, las familias que hemos batallado durante más de 40 años, ver disputar en nuestro país, por primera vez en la historia, las eliminatorias femeninas, es emocionante. Es una felicidad completa, la satisfacción de que lo que hemos hecho en esta carrera larga y cuesta arriba, de relevos generacionales, ha valido toda la dicha”, aseguró Liliana Lilo Zapata, histórica pionera del fútbol femenino en Colombia, para El Espectador, que estuvo en Medellín acompañando al equipo en la fecha histórica.
Este avance se ha reflejado en la cancha: la selección de Colombia acaba de iniciar su camino en la Liga de Naciones Femenina, el nuevo formato que reemplaza la antigua clasificación directa por Copa América y que, por primera vez, ofrece un calendario real de eliminatorias hacia el Mundial Femenino, que se jugará en Brasil en dos años.
Durante décadas, Suramérica se jugó el futuro del fútbol femenino en apenas dos o tres semanas.
Ahora, Colombia entra en una etapa que la pone de frente con la historia: competir de manera sostenida, construir procesos y dejar atrás el amateurismo.
“Es algo muy satisfactorio ver cómo, poco a poco, se le ha dado la importancia y el estatus al fútbol femenino en Suramérica. Esta eliminatoria, la Liga de Naciones, es algo que estábamos esperando, que se merecía el fútbol suramericano y que, a la postre, va a generar un mejor nivel porque se va a poder ver una constante rotación de jugadoras para definir la nómina del Mundial. Sé que vamos a clasificar”, aseguró para este diario Myriam Guerrero, otra de las leyendas del fútbol femenino en Colombia.
“La Liga de Naciones es algo que estábamos esperando, que se merecía el fútbol suramericano y que, a la postre, va a generar un mejor nivel».
Myriam Guerrero
De Londres a Suramérica.
El fútbol moderno surgió en Inglaterra a finales del siglo XIX, y las mujeres estaban allí desde el principio. El juego viajó y se expandió hasta llegar a Suramérica, donde Brasil fue el primer epicentro de la rama femenina. En el país del fútbol, las mujeres no podían jugar por decreto entre 1941 y 1979, pero la pelota sobrevivió: rebotó en las calles de Chile, cruzó a Argentina, subió por Uruguay y terminó por colonizar un continente que lo hizo suyo.
En Colombia, los recuerdos más antiguos apuntan a Bogotá (1968), con la Liga Femenina de la capital, y Cali (1971), con un partido de exhibición que suele citarse como punto de partida. La curva real empezó a tomar forma con la Difútbol en 1991: torneos interligas que dieron base para seleccionar, competir y soñar. Fue la década de las pioneras: Amparo Maldonado, Liliana Lilo Zapata, Myriam Guerrero y Sandra Patricia Vanegas, entre muchas otras. Jugaron cuando no había contratos ni condiciones dignas y los insultos machistas caían desde la tribuna.

En 1998 llegó la primera participación de Colombia en un Sudamericano (hoy Copa América). Luego vinieron los años de formación, con clubes como Formas Íntimas en Antioquia, Generaciones Palmiranas en el Valle y Gol Star en Bogotá.
“La verdad, obviamente es una satisfacción y un orgullo muy grande. No hay una empresa en el continente que le haya apostado al fútbol jugado por mujeres, desde hace 25 años, como lo hace Formas Íntimas. Tenemos jugadoras en los cinco continentes y eso es maravilloso, no solamente desde la parte deportiva, sino que hay jugadoras que se han ido a estudiar gracias a la pelota de fútbol”, mencionó Lilo Zapata, presidenta de la escuela deportiva Formas Íntimas.
“Más de 10.000 mujeres han pasado por esta historia y seguimos abrigando entre 350 y 400 mujeres desde los cinco hasta los 20 años. Puedo decir que somos el único club en el continente que ha sacado más de 180 jugadoras profesionales. Lo hacemos con mucho amor”, agregó Lilo.
La Liga Femenina, entre luces y sombras
En medio de las precariedades, esa génesis del fútbol femenino en Colombia derivó en las primeras participaciones del país en los mundiales femeninos, entrado el nuevo milenio, y en la creación de una liga profesional.
Nueve ediciones después, la Liga Femenina BetPlay ha dejado campeones a Santa Fe (2017, 2020, 2023), Deportivo Cali (2021, 2024, 2025), América de Cali (2019, 2022) y Atlético Huila (2018). Las de Neiva, además, son las únicas colombianas campeonas de la Copa Libertadores (2018).
La temporada 2025 fue la más extensa hasta ahora: se disputó entre el 21 de febrero y el 21 de septiembre, con 16 equipos y un formato más competitivo, pese al parón por la Copa América Femenina. Hubo continuidad en los calendarios, más jornadas televisadas y una final que ratificó el dominio de las azucareras, reciente finalista, además, de la Libertadores, en medio de una temporada marcada por serias denuncias por falta de pagos a la nómina.
Hasta hace poco, el informe de 2024 de Acolfutpro (asociación de futbolistas colombianos) mostraba un cambio de tendencia: 391 jugadoras inscritas y 346 con contrato laboral. El 67 % de los clubes contrató a toda su plantilla, frente al 52 % del año anterior. Aunque el promedio salarial ronda el mínimo y aún faltan servicios médicos plenos, hay avances en contratación y pagos.
Pese a los progresos, la estabilidad sigue siendo el reto. Acolfutpro insiste: un torneo a dos vueltas garantizaría al menos ocho meses de fútbol profesional y permitiría construir una identidad de liga.
“Sencillamente siempre he sido una convencida de que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Siempre hemos anhelado hacer un hito y generar un boom a nivel internacional. Lo estamos viviendo ya hace varios años. Pero, eso implica que aquí, dentro del entorno colombiano, tiene que haber también una revolución a nivel de procesos, de categorías menores y de fútbol profesional. Una estructura que permita seguir esa participación de Colombia, no solamente a nivel de selección, sino también a nivel de clubes”, mencionó Guerrero.
“Siempre hemos anhelado hacer un hito y generar un boom a nivel internacional. Lo estamos viviendo ya hace varios años”.
Myriam Guerrero
La selección hoy
Con todo y precariedades, la selección femenina de Colombia ya pertenece a la conversación mundial. Ha jugado los Mundiales 2011, 2015 y 2023; en este último llegó a cuartos de final, su mejor actuación. Es subcampeona de la Copa América en 2010, 2014, 2022 y 2025. Ganó oro en los Panamericanos de Lima 2019 y estuvo en los Juegos Olímpicos de 2012, 2016, 2024. Ya está clasificada, además, a Los Ángeles 2028.
En juveniles, el hito es el subcampeonato del Mundial Sub-17 de 2022, el mayor logro de todas las selecciones de Colombia. A nivel sudamericano, Colombia fue campeona Sub-17 en 2008 y subcampeona Sub-20 en 2010 y 2022. Actualmente, la Sub-17 compite en el Mundial de Marruecos.
Colombia clasifica, compite y organiza mundiales juveniles. En 2024, el Sub-20 en Bogotá, Cali y Medellín rompió el récord de asistencia en fase de grupos; en 2023, la Copa Libertadores Femenina también se jugó en el país.
En 2025, el país estrena eliminatorias y mira el mapa con otra seguridad: Medellín como sede, Quito como examen este martes y un calendario que, por fin, permite hablar de proceso.
Nada de esto niega lo que falta: contratos anuales, ligas de ocho meses, servicios médicos completos, planificación y difusión del tamaño de lo que pasa en la cancha. Pero, por primera vez, la estructura empuja en la dirección correcta. Ese es el sentido de este comienzo.
“Hay que seguir apoyando, seguir trabajando y estoy convencida de que, en un futuro no muy lejano, vamos a tener una verdadera estructura, un plan, un proyecto en el cual se manejen los procesos de selecciones menores a selecciones mayores, y eso nos dé la continuidad que de repente nos está haciendo falta en las dos ramas”, agregó Myriam Guerrero.
Referentes y nueva generación
Hoy, Colombia tiene futbolistas en las mejores ligas del mundo: Europa, Estados Unidos, México y Brasil. Cada una representa al país y devuelve experiencia a la selección.
Linda Caicedo (20, Real Madrid) es más que una promesa: es un símbolo global. Mayra Ramírez (26, Chelsea) es una de las mejores delanteras del planeta; Leicy Santos (29, Washington Spirit) sigue siendo el cerebro del mediocampo. A su lado, Ana María Guzmán (18, Palmeiras) representa el relevo que ya está en marcha. Y aunque hoy no esté convocada, Catalina Usme (35, Universitario de Perú) sigue siendo parte esencial de la memoria colectiva que levantó este proceso.
En casa, América de Cali, Santa Fe, Deportivo Cali, Nacional, Millonarios y Junior sostienen la base y mantienen viva la competencia local.
Mirando el espejo, al otro lado del mundo, Europa no es perfecta, pero planifica e invierte. La UEFA activó un plan de EUR 1.000 millones para consolidar ligas, selecciones y academias entre 2024 y 2030. Clubes como Barcelona, Chelsea y Lyon operan con cuerpos técnicos especializados, análisis de datos y derechos televisivos crecientes. El resultado se ve: estadios llenos y audiencias récord.
Mientras tanto, en Sudamérica, los avances llegan, pero a tropiezos. La reciente Copa América Femenina en Quito dejó la sensación de una oportunidad desperdiciada: poca promoción, boletas tardías y estadios vacíos. Aun así, la final reunió casi 24.000 aficionados, y Colombia hizo el partido del torneo: 4–4 contra Brasil antes de caer por penaltis. Talento y emoción sobran; lo que falta es estructura y más respeto.
Lo que viene
Hubo un tiempo en que el fútbol femenino colombiano fue apenas un acto de fe. Un puñado de mujeres se negaron al no. Jugaron igual. Enseñaron igual. Desde un barrio de Medellín, desde una cancha en Bogotá, desde una calle en Cali, plantaron la semilla que hoy florece en estadios. La Liga de Naciones no es el final de ninguna lucha: es la continuidad de un fútbol que ha luchado por todo lo que tiene.
Eso quedó demostrado en el Atanasio Girardot: Colombia goleó 4-1 a Perú en la primera fecha. Aunque hubo tribunas vacías, quienes estuvieron presentes no dejaron de alentar un solo minuto. Hubo alegría, hubo familia y, sobre todo, hubo fútbol. El sueño apenas comienza, pero ya se siente que algo grande está naciendo: una pasión que crece, se multiplica y empieza a llenar las gradas con historia.
“Yo siempre he dicho que al fútbol femenino hay que darle el estatus que se merece, y eso implica mejor competencia, mejores condiciones, mejor apoyo, mejor oferta de jugadoras en el exterior. Eso, poco a poco, tendrá que ir mejorando el ámbito del fútbol femenino”, dijo Guerrero.
El desafío es no conformarse: más meses de liga, mejores servicios, contratos completos, televisiones que cuenten una historia cada domingo, dirigencias que abran la puerta antes del golpe. El talento ya hizo su parte. Ahora le toca a la estructura estar a la altura de sus jugadoras.
“Jugadoras de fútbol es lo que hay; lo que hacen falta son balones. Estamos firmes y no podemos desfallecer después de 40 años. El fútbol me ha dado cosas maravillosas y me ha llevado a lugares impensables. Hemos transformado vidas, empezando por la mía. Si a mí me preguntan: ‘¿quieres una varita mágica o un balón de fútbol?’, es evidente que el balón hace una magia bonita, impensable e inexplicable”, cerró Lilo Zapata.
“Si a mí me preguntan: ‘¿quieres una varita mágica o un balón de fútbol?’, es evidente que el balón hace una magia bonita, impensable e inexplicable».
Lilo Zapata
Deportista del Año
La selección femenina de Colombia es una de las nominadas en la ceremonia del Deportista del Año de El Espectador y Movistar, que se realizará el lunes 1.º de diciembre en el edificio de la UCompensar, en Bogotá. Esta casa editorial premiará a los mejores atletas de la temporada, como lo ha hecho ininterrumpidamente desde 1960, en la ceremonia más prestigiosa y tradicional del deporte colombiano.
Se homenajeará a los deportistas más destacados en las categorías Mayores, Juvenil y Paralímpica, así como a los mejores entrenadores y dirigentes. Por primera vez se entregará la categoría “Gamer”, y también se concederá el premio al Juego Limpio Guillermo Cano, de especial significado para El Espectador.
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