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Por medio de una resolución se creó la salvaguardia cambiaria que desde el 5 de enero de 2015 imponía aranceles a los productos hechos en Colombia una vez cruzaran la frontera. Un derecho aduanero del 21%, para ser exactos.
En el momento, las críticas no se hicieron esperar. El Ministerio de Comercio se quejó y elevó su voz de protesta internacional. Se hicieron reuniones binacionales pero al final de enero de este año, ya los empresarios manifestaban el cobro del impuesto. Sin embargo, surtieron efecto los acercamientos y la buena nueva se dio el 4 de febrero cuando el país vecino accedió a eliminar dicha salvaguardia a 977 subpartidas que tenían que ver con materias primas y bienes de capital.
Un mes después, la ministra de Comercio, Cecilia Álvarez, le dijo a El Espectador que tras la eliminación de la salvaguardia se había impuesto una balanza de pagos, con cobros de aranceles de entre el 5% y el 45%. Pero no se le cobraba a los bienes de capital y tampoco a las materias primas, éstas dentro de un total de 3.500 posiciones arancelarias en discusión.
Y ahora, a dos días de terminarse el 2015, el Ministerio de Comercio informó que “el Comité de Comercio Exterior de Ecuador (Comex), aprobó la exclusión de la aplicación de la salvaguardia por balanza de pagos a 129 líneas arancelarias que tenían arancel del 45% desde marzo pasado”.
Y agregó que “estas líneas representan el 9% del total de exportaciones gravadas con esa sobretasa arancelaria y representan un alivio de US$73 millones en exportaciones colombianas (con base en 2014), especialmente para los sectores de electrodomésticos, químicos, metalmecánica, alimentos, entre otros”.
La balanza comercial entre los dos países es positiva a favor de Colombia y alcanza los US$580 millones, de acuerdo con el DANE, a corte de octubre de 2015. La presidenta de la Asociación Colombiana de Medianas y Pequeñas Industrias, Rosmery Quintero, le dijo a El Espectador que aunque es muy bajo el porcentaje de pymes que exporta, por ser un país tan cercano y compartir la cultura, es una gran noticia. “Ecuador, aparte del sistema arancelario, que es un tema que pesa, tiene unas exigencias que no son tan fuertes como las de Europa y EE.UU., entonces es una oportunidad, un respiro”.