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El principio de acuerdo sobre un tercer programa de ayuda a Grecia ha sido aprobado. Grecia acepta en principio todas las condiciones que había rechazado previamente en el referéndum, y algunas más, dado que se pretende obtener ayuda por tres años.
Antes de empezar los detalles de la negociación, el parlamento griego deberá aprobar una serie de medidas para restaurar la confianza de las instituciones europeas, muy dañada en estas últimas semanas.
Cabe preguntarse si finalizar el ajuste fiscal no va a terminar de rematar la recuperación. La realidad es que con un déficit que rondaba el 15% del PIB en 2010 no había alternativa posible. Y otros países de la periferia que han llevado a cabo ajustes fiscales muy fuertes en estos años los han acompañado de otras reformas, y los multiplicadores fiscales asociados han sido mucho menores. Ahora están volviendo a crecer a tasas elevadas.
El quid pro quo de finalizar el ajuste fiscal es el reconocimiento por parte de la Eurozona de que habrá que aliviar la carga de la deuda a través de mejores condiciones de repago. La deuda griega, argumentan el FMI y muchos analistas, no se puede pagar, y sin una reestructuración no hay solución posible. La realidad es que si tomamos dos parámetros claves para definir la sostenibilidad de la deuda pública, como son el pago de intereses sobre PIB (3,9%) y el superávit primario requerido (3,5% del PIB a partir de 2008), Grecia no se encuentra en absoluto en una situación extraordinaria respecto a los datos históricos de un amplio conjunto de países, siempre que el país crezca a una tasa normal.
Y ese es el quid de la cuestión. Fuera o dentro del euro, Grecia tendrá que terminar de modernizar su economía para volver a crecer como un país normal: un sistema de pensiones sostenible, unos mercados que funcionen sin clientelismos, una administración pública moderna, un sistema eficiente para asegurar el cumplimiento fiscal. Muchas de estas reformas encajan muy bien en el programa del Gobierno. Lástima que se hayan perdido seis meses en marear la negociación, en vez de afrontarla.
* Economista jefe para Europa de BBVA Research.