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La atracción del Pacífico

Las playas de esta zona del país se muestran como los destinos más apasionantes por conocer y disfrutar.

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El Pacífico colombiano está encantado por la naturaleza. Lo saben sus habitantes, sus turistas continuos y aquellos visitantes ocasionales que, tras una corta estadía, se van maravillados por la combinación perfecta entre el verde de su vegetación, en algunas zonas espesa, las ballenas que llegan a las aguas de la zona desde la Antártida para aparearse y tener sus crías y junto a ello por la tranquilidad de sus playas y del reposado mar que las abriga.

Esas son, entre muchas opciones por disfrutar, las atracciones que tiene el Pacífico para aquellos que aún dudan de escogerlo como destino turístico y para descansar, una zona del occidente nacional en donde los más expertos se lanzan con su tabla de surf para deslizarse sobre las olas y los más tradicionales prefieren abordar una pequeña canoa y dejarse llevar por los guías del lugar para disfrutar de una buena tarde de pesca.

De ahí que sean varias las playas que aparecen en el abanico de destinos por conocer y disfrutar, entre ellas Capurganá, que tiene un promedio de 28 grados centígrados de temperatura y cuenta con pequeños bosques, manglares, islas y entre sus mayores atractivos está el avistamiento de corales, miles de peces de todos los colores y, más cerca de la playa, tortugas exóticas de gran tamaño. La forma más cómoda para llegar es abordando una lancha rápida en Turbo y tras dos horas de viaje, una playa casi virgen recibe a los visitantes.

Gorgona es otro de los espacios en el Pacífico que no se deben dejar de visitar, pues uno de sus mayores encantos es que allí permanecen en pie las antiguas construcciones de lo que fue una cárcel de máxima seguridad en medio de una capa de naturaleza que se protege bajo el lineamiento de Parques Nacionales, la organización estatal que vigila este tipo de espacios naturales.

 Bahía Solano es el lugar perfecto para bucear, observar las ballenas en todo su esplendor, disfrutar de las mejores caídas de agua naturales y relajarse en los termales.

Y para completar, están aquellas playas que son menos conocidas pero tan atractivas como Gorgona, Capurganá o Bahía Solano. Aparecen  Juanchaco y Ladrilleros, un poco más al sur del Pacífico y que son conocidos como pueblos de pescadores con la posibilidad de adentrarse en las tupidas selvas de manglares. Tienen una fuerte infraestructura física y están entre Buenaventura y Bahía Málaga.

Ya en Playa Terquito, que está al suroccidente de Nuquí, se encuentra una playa de más o menos 600 metros, de color blanco, que se tropieza con la Cascada del Amor y que la convierten en un lugar excepcional para la práctica de deportes extremos como el kayak y el surf muy cerca de la playa y además, también para observar las filas de pelícanos que sobrevuelan la zona que centenares de cangrejos rojos recorren a paso lento.

Están Playa Boca Vieja, Terco y Termales, catalogados como pequeños paraísos naturales por tener playas vírgenes. A Boca Vieja sólo se llega en lancha y de cuando en cuando salen micos y zorros a comer en la playa. A Terco van los surfistas expertos y a Termales llegan los amantes de las largas caminatas, pues tiene una playa de cinco kilómetros dividida por ríos y riachuelos y que por el clima mantiene siempre calientes las aguas.

Y al final está Playa Verde, la más recomendada por los viajeros expertos del Pacífico, pues se considera la más apartada de todas las de la zona occidental colombiana y en donde la arena tiene un color verdoso que atrae con facilidad. Tiene varias cascadas que llegan a las playas abiertas, convirtiéndose en uno de los más grandes atractivos del lugar y que se ha vuelto parada obligatoria para quienes están buscando algo más que playa y sol.

Amplia variedad de posibilidades que para temporada de vacaciones se muestran como algunas de las mejores opciones para tener en cuenta a la hora de viajar por el Pacífico, en donde el atractivo no sólo se queda en las ballenas que llegan de visita, sino en el centenar de posibilidades que hay por disfrutar. Sólo basta con tener la disponibilidad de adentrarse en medio de la naturaleza y desconectarse completamente para hacer de sus vacaciones un verdadero reencuentro con la naturaleza.

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