Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Sólo se encontraron “ligeros desvíos” en una fracción de los 800.000 autos investigados, dijo la empresa con sede en Wolfsburgo, Alemania, este miércoles en un comunicado. Si bien el problema podría tener un “pequeño impacto económico”, Volkswagen dice que ya no enfrenta posibles daños de hasta 2.000 millones de euros (US$2.200 millones). Las acciones subieron 4,8 por ciento, la mayor alza desde el 30 de noviembre, y llegaron a 130 euros a las 12:51 en Fráncfort.
En noviembre, Volkswagen reveló que había representado erróneamente las emisiones de dióxido de carbono de sus vehículos, lo que amplió una crisis que originalmente se concentró en el fraude en las pruebas de agentes contaminantes de sus modelos diésel. El problema con el dióxido de carbono tenía potencial para costar más caro y resultar más complicado porque también afectaba a los autos a gasolina y no tenía arreglo.
“No se confirmó la sospecha de que las cifras de consumo de combustible de los vehículos producidos actualmente habían sido alteradas ilegalmente”, dijo Volkswagen en un comunicado.
La empresa, que hasta ahora reservó 6.700 millones de euros para el retiro de modelos diésel, viene avanzando gradualmente en el manejo de la crisis. El fabricante de vehículos está cerca de obtener la aprobación regulatoria para realizar reparaciones baratas a unos 8,5 millones de autos en Europa.
Volkswagen volverá a medir los datos sobre consumo de combustible y dióxido de carbono en nueve variantes de los vehículos de su marca homónima, entre ellos versiones del sedán Jetta, el compacto Golf y el hatchback Polo. Esas variantes tienen una producción anual total de cerca de 36.000 unidades. Los datos estarán disponibles alrededor de Navidad, dijo la empresa.
Sin embargo, las negociaciones con los reguladores de Estados Unidos, que también están investigando motores diésel 3.0 de mayor tamaño usados en modelos de VW, Audi y Porsche, no quedaron resueltas. Recomprar los vehículos afectados en Estados Unidos con motores diésel más pequeños podría llegar a costar US$9.400 millones, según Bloomberg Intelligence. La compañía también enfrenta multas y demandas.