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Era volver las cosas a la normalidad. Por eso, a pesar de una reacción inicial colmada de euforia tras el pitazo de Wilmar Roldán, los jugadores de América se fueron en silencio del estadio Pascual Guerrero al hotel. Habían durado una semana entera concentrados y acababan de vencer al Deportes Quindío en un escenario lleno de nervios, para devolver al club escarlata a la primera división del fútbol profesional colombiano.
“Fue una descarga y luego algo atípico que nunca había vivido, porque cuando quedas campeón o asciendes la euforia en el bus es grande y ese día fue diferente porque apenas estábamos asimilando un hecho histórico que habíamos logrado”, le contó a El Espectador Feiver Mercado, un hombre que transitó un extenso sendero para llegar a aquel 27 de noviembre de 2016.
Nació en Galapa (Atlántico) el 1 de junio de 1990 y, contrario a las tradiciones familiares, su amor por la pelota fue monumental. Salía a la puerta de su casa a patearla junto a primos y amigos y no le importaba que después las paredes quedaran negras de tanto pelotazo y diversión. Esa era su felicidad. Y sus padres lo apoyaron.
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“Era una infancia con solo balón, nada de redes sociales. Mi primer regalo de cumpleaños fue una pelota. A veces, también disfrutaba de jugar a las canicas. Me siento afortunado de haber llegado a ser futbolista profesional”, agregó el delantero que llegó a convertir 70 goles en la Liga del Atlántico y cuyos números récord llamaron la atención del empresario Hernando Ángel, quien lo llevó a Boca Juniors de Cali.
En ese tiempo lo normal era que los jóvenes pasaran de ese club a Centauros, para allí comenzar su camino profesional. Pero una anécdota más definió su rumbo. Estaba enfermo de varicela y aún así jugó un partido contra América, al que le anotó dos goles. No lo dejaron seguir jugando y se fue con el deseo de marcar más. Y no sabía que ese encuentro lo estaba observando Néstor Otero, quien por entonces dirigía el primer equipo del Deportes Quindío.
(Las escuelas que han marcado la historia del fútbol colombiano)
Otero lo pidió y Mercado llegó al cuadro de Armenia, con el que debutó en la máxima categoría del balompié nacional en un partido contra el Atlético Bucaramanga. Fechas después, en 2009, en Ibagué y frente al Tolima, anotó su primer tanto en un triunfo por 4-1. Luego sí fue a Centauros y después se convirtió en el máximo goleador de la historia del Universitario de Popayán. Gracias a todos esos tantos fue contratado por América.
Al club rojo vuelven sus recuerdos. A ese bus silencioso, pero ahora lleno de tranquilidad. También su memoria retrocede a las enseñanzas del técnico Alejandro Guerrero, quien lo dirigió en selecciones Valle y que actualmente es el entrenador de Boca Juniors de Cali.
El atacante atlanticense encuentra tranquilidad en la salsa cristiana, en jugar PlayStation, en rememorar que estuvo en otro grande como Deportivo Cali y que dejó huella en Deportivo Pasto. Hoy en día entrena con Cortuluá, pero no descarta jugar para otro club la temporada 2021. Lo que sí es seguro es que va en busca de más logros que le den calma y felicidad, y que pueda celebrarlos con mojarra frita, patacón y arroz con coco.