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“¿Cuál es la diferencia entre alguien que secuestra a otro para quitarle su libertad y alguien que miente en un proceso para quitarle a otro su libertad? Espero que el señor Ministro recapacite su decisión de premiar con el almirantazgo a Tovar Neira. Creo que Colombia no se merece eso”. Así de vehemente fue el contraalmirante (r) Gabriel Arango Bacci —procesado, detenido y absuelto por la justicia— después de que se enteró del llamado a curso de altos estudios del capitán de navío Luis Tovar Neira, el hombre a quien le fue entregado el supuesto recibo que incriminaba a Arango con redes del narcotráfico. En entrevista con este diario, Tovar cuenta cómo recibió el documento y dice que no se arrepiente de nada.
¿Qué opina hoy del contraalmirante Arango?
Siempre he sentido el mayor respeto por el contraalmirante y me complace que haya salido libre. No por esto podía ocultar el documento que recibí; el comandante de la Armada y el Ministro de Defensa no lo hubieran permitido. Este tipo de hechos deben ser informados a las autoridades aún a costa de las consecuencias.
¿Cómo llegó a sus manos el documento con las supuestas firma y huella del contraalmirante Arango?
Yo era director de contrainteligencia de la Armada y estaba trabajando un caso con la Fiscalía sobre la fuga de información operacional de buques que hacen interdicción marítima, en la que miembros de la institución vendían la posición de buques de Colombia y otros países.
¿Esa investigación comprometía al contraalmirante Arango Bacci?
En el desarrollo de esta investigación me fue entregado el documento. La contrainteligencia estaba detrás de un grupo de ex suboficiales entre quienes estaba Víctor Palmera, primo hermano de Simón Trinidad, y que aparecía como uno de los principales implicados en los hechos, como luego se demostró. Mientras estaba en esas, una persona que no conozco se me acerca, me pregunta que si yo soy el capitán Tovar, le pregunto que por qué y me dijo que quería entregarme ese famoso papel.
¿Dónde estaba usted?
En el segundo piso del hotel en Cartagena que queda diagonal al Centro de Convenciones. Bajé a dar una vuelta mientras esperábamos a nuestro objetivo. Fue cuando esta persona se me acercó y me entregó el documento con la supuesta huella del contraalmirante, lo que parecía ser un recibo por US$115.000 con su nombre.
¿Estaba usted uniformado?
No, yo estaba de civil.
¿Conocía a la persona que le entregó ese recibo?
No, jamás la había visto.
¿Qué hizo usted cuando tuvo el recibo en sus manos?
Hice lo que me correspondía: verificar e informar al mando superior. Llamé a la doctora Marilú Méndez, directora del CTI, y me dijo que en la Fiscalía de Cartagena había expertos en el tema. De inmediato fui a la Fiscalía y allí se hizo la primera verificación.
¿Qué respuesta recibió de los comandantes cuando les contó del documento?
No lo creían. Me ordenaron que hiciera todas las verificaciones necesarias para corroborarlo. Queríamos desvirtuar que fuera su huella y que fuera la original.
¿Pero igual ya usted tenía en sus manos un primer resultado?
Exacto y por eso, luego de reunirme con los comandantes, me volví a comunicar con la doctora Marilú Méndez. Me dijo que siguiéramos con el procedimiento en Cartagena, donde había menos riesgo de que se manipulara la información. La declaración de los dactilocopistas está en el proceso, ellos dijeron que nunca habían tenido errores en su trabajo.
¿A cuántos procesos de verificación fue sometido el documento?
Después de los dactilocopistas del CTI de Cartagena, recurrimos a documentólogos forenses del DAS, quienes por separado practicaron los exámenes. Dijeron lo mismo: es auténtico. Hay cuatro dictámenes periciales que confirmaron su originalidad.
¿Tiene algún sustento la afirmación del contraalmirante sobre un supuesto complot para desprestigiarlo y acusarlo?
Ese señalamiento es absurdo. Imagínese una supuesta reunión citada por mí con la participación del Ministro de Defensa, el comandante de la Armada, el alto mando naval, la Fiscalía, las autoridades estadounidenses y además un grupo de delincuentes para acusar al contraalmirante Arango y retirarlo del servicio. Francamente, eso es ridículo.
¿Usted declaró en este proceso?
Jamás fui citado a la Corte para declarar. Mi declaración fue hecha ante la Fiscalía y es cierta. Tengo pruebas que lo respaldan. Además, desaparecieron evidencias del proceso para señalarme y al menos una de ellas aparece, 24 horas después del fallo, en poder del contraalmirante Arango y de su abogado, quienes la mostraron en un programa de televisión.
¿A cuál se refiere?
Al registro del hotel que muestran a full color.
El contraalmirante Arango Bacci dice que usted fue relevado del Gloria y sugirió malos manejos suyos. Mejor dicho, puso en entredicho sus actuaciones.
Este cargo normalmente es para un período que yo cumplí en 2009. Se realizaron cruceros de entrenamiento por el Caribe, llevando el pabellón nacional a todos los sitios que visitamos.
¿Qué sigue para usted?
Seguir trabajando en mi cargo y responder al honor de haber sido seleccionado por el alto mando para el curso de altos estudios militares.
¿Se arrepiente de algo?
No, en absoluto. Todos tenemos el deber de entregar a las autoridades las informaciones sobre posibles irregularidades o delitos. No significa que estemos acusando o condenando a nadie. Ocultar el documento nunca fue una opción.