Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Su editorial del día de San Pedro y San Pablo —un santo que niega a Cristo, otro que sienta las bases del imperio cristiano— anuncia el Apocalipsis de Grecia por la resistencia de Alexis Tsipras y el pueblo griego frente a las exigencias de la troika y la eurozona con Ángela Merkel a la cabeza.
Es decepcionante su posición, o quizás apenas normal. En el espíritu de El País de Madrid, medio que predica y practica el neoliberalismo en España y en América Latina, a la que considera su “patio trasero”, El Espectador predice la tragedia (sin peripecias ni catarsis) si el país de Esquilo, Sófocles y Eurípides no se somete a las aludidas exigencias de la civilizada Europa. La tragedia para el diario colombiano no son un mayor recorte del gasto social, la desindustrialización y la privatización, el aumento del desempleo, la quiebra de las pensiones, los suicidios y los dramas que siguen a estas políticas. La tragedia es la pérdida de beneficios del capital financiero mundial debido a la búsqueda de una salida no neoliberal y más social, igualitaria y soberana por parte del pueblo de Pericles, quien afirmaba —por boca del historiador Tucídides— que las leyes escritas y no escritas de Atenas estaban “establecidas para ayudar a los que sufren injusticias” y su violación constituía una “vergüenza”. Cierran su editorial pontificando —apodícticos—, que de no seguir las directrices del tándem País/Espectador “el choque contra los arrecifes será […] inevitable”. Advertencia para los futuros Tsipras (¿Pablo Iglesias?) y para los colombianos pobres que esperan acceder a la clase media, la nueva meta demagógica del bloque de poder económico-político criollo para quienes un día podrían rebelarse. Néstor Miranda. Bogotá. Envíe sus cartas a lector@elespectador.com