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La comunidad internacional no encuentra la manera de detener el avance ruso en territorio ucraniano. Aunque muchos países siguen alzando la voz, ninguno se atreve a hablar de sanciones concretas. El único que lo hizo fue el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, quien advirtió a Rusia sobre perder su asiento en el grupo de las grandes potencias industrializadas del G-8. (Consejo de Seguridad de la ONU convoca reunión para abordar crisis en Ucrania)
La Unión Europea (UE) advirtió, por su parte, que las relaciones con Rusia están en riesgo. “Habrá consecuencias”, aseguraron los ministros europeos de Relaciones Exteriores en una declaración que obtuvo la AFP al término de una reunión organizada de urgencia en Bruselas. El texto cita consecuencias para las «discusiones bilaterales con las autoridades rusas sobre las visas» así como sobre un nuevo acuerdo de cooperación. «Si no hay medidas rápidas y concretas para frenar la escalada, se interrumpirán toda una serie de contactos», indicó por su parte el canciller francés Laurent Fabius añadiendo que si «no se frena la escalada antes del jueves, estas medidas tomarán efecto». En una versión anterior del documento que suscribieron los 28 ministros de la UE, el bloque amenazaba a Moscú con un embargo a las compras de armamento. Esta versión del documento no fue finalmente aprobada. “Si Rusia no decide contribuir de manera creíble y rápida para frenar la escalada, deberemos tomar decisiones que afectarán nuestras relaciones”, declaró el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier. (Vea: ¿Quién detiene a Vladimir Putin?)
También se discutió la opción de amenazar a Rusia con la posibilidad de “sanciones selectivas” contra representantes rusos como la congelación de activos y restricción de visas hacia la UE, según fuentes diplomáticas le confirmaron a Europa Press. Sin embargo, muchos países de la Unión Europea, le apuesta más a una salida diplomática, antes de estas medidas.
El peso en RusiaEn medio de la crisis diplomática por su intervención militar en la república autónoma ucraniana de Crimea, los rusos comienzan a sentir las primeras consecuencias económicas de dicha acción con el desplome de su bolsa y la depreciación del rublo, aunque insiste en la legitimidad de sus acciones. La bolsa de Moscú cerró con un desplome del 12 por ciento en uno de sus dos índices, en una jornada en la que los títulos de algunas empresas públicas sufrieron pérdidas históricas, muy por encima del 10 por ciento del que era su valor en los mercados.
El rublo ruso cayó hasta mínimos históricos ante el dólar y el euro en la bolsa de Moscú (MOEX) en medio del gran temor de los mercados a la reacción internacional y las posibles sanciones por la ocupación de facto que ya está llevando a cabo Rusia en la península de Crimea, de mayoría étnica rusa.
Los rusos se temieron lo peor y vaciaron las reservas diarias de dólares y euros en las oficinas de sus bancos, la mayoría de los cuales ya no tenía divisas para vender a media tarde de hoy.
«Llevo desde el fin de semana intentando comprar euros. El sábado fui a tres bancos distintos y no pude comprar nada más que 180 euros. Hoy estuve toda la mañana hasta conseguirlo y sólo tras hacer una cola de media hora», dijo a la agencia Efe Vladímir, un periodista moscovita.
A lo largo de la sesión en la bolsa de divisas, el dólar superó la barrera histórica de los 37 rublos y el euro llegó a situarse por encima de 51,2 rublos, máximos absolutos que retrocedieron hacia el final de la jornada gracias a la decidida actuación del Banco Central de Rusia.
La intervención del regulador en el mercado de divisas ruso marcó otro récord absoluto, ya que nunca antes se había inyectado tanto dinero en el mercado para sostener la caída de la moneda nacional y calmar a los inversores.
Los expertos en economía y la prensa especializada han vertido duras críticas a la decisión del presidente ruso, Vladímir Putin, de ocupar militarmente la península de Crimea con el pretexto de proteger las vidas de los ciudadanos rusos que residen en ese territorio, declarado en rebeldía contra las nuevas autoridades de Ucrania.
Pero Rusia sigue firme: el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso calificó de «adecuadas y legales» las medidas emprendidas por Rusia en Crimea. Y, por si fuera poco, 16 diputados de la Duma estatal (cámara baja) rusa registraron un proyecto por el que Rusia podría anexionarse Crimea con el pretexto de proteger a los ciudadanos de la etnia rusa, mayoría en la autonomía.
Dicha anexión sería más factible con la construcción de un puente sobre el estrecho de Kerch, que separa la península del territorio ruso, un proyecto acordado con el depuesto presidente ucraniano Víktor Yanukóvich y que será llevado a cabo por Moscú a pesar del vuelco de poder en Kiev, como anunció hoy el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev.