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¿Dónde jugarles?

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Paraguay optó por encerrarse en su área mientras que Uruguay se plantó en las 18 para esperarlos. Los guaraníes se comieron dos cuando se refugiaron y Uruguay tuvo un error y con ese perdió el partido. Cada técnico buscó una zona determinada del campo para intentar neutralizar a la Argentina de Lionel Messi.

¿Dónde debería pararse el equipo colombiano para jugarle este viernes al equipo que dirige Martino? Meterse atrás, pegados a Ospina, sería la peor manera de suicidarse porque significa entregarle la pelota y el campo de gestación a los albicelestes. Pararse cerca de la mitad del campo también tiene sus bemoles, porque a pesar de que significaría una presión superior, cosa que no hace muy bien este equipo de Pékerman al que le falta sacrificio en sus tareas defensivas, también significa abrir espacios para los desmarques de ruptura y apoyo que ejecuta el Kun Agüero y para que Messi pueda conducir a zonas de distracción.

Entonces, la solución parece ser establecerse a unos diez metros del balcón del área donde se pelee el balón y se limite la posesión argentina. Las estadísticas oficiales indican que los ches tienen un 70.31% de posesión contra un 51.7 % colombiano. Quitarle la pelota es una consigna, no es fácil de cumplir, pero tiene que partir de allí cualquier plan táctico que se haga.

También las estadísticas del torneo indican que Argentina llega al 87.3% de entregas correctas contra un 77.1 % de Colombia. Pero, hay un detalle revelador y es que Javier Mascherano es el jugador con mayor efectividad entre todos los que actúan en la Copa en la repartición de la pelota, encabezando con un 85% su efectividad en distribución.

Conclusión de los números: Argentina sale desde el fondo jugando para el “Jefecito” y este abre el juego hacia los costados. Colombia debería pensar en cómo limitar la trascendencia de Mascherano en la repartición de la pelota y para ello tiene dos alternativas. Si James juega como segundo delantero, por detrás del punta, como se sugería en la columna de ayer, le correspondería a James hacer la tarea sucia de evitar la conexión. Si Pékerman, finalmente, opta por los dos delanteros, esa misión debería cumplirla Teófilo. Pero alguno tiene que tratar de romper la conexión.

A los argentinos no hay que temerles pero sí respetarlos. Meterse atrás es un acto suicida, atacarlos es una muestra de coraje para intentar hacerles daño en la zona donde son altamente vulnerables, como lo demostraron Paraguay y Uruguay que en los segundos tiempos les hicieron mucho daño. El mismo Martino reconoce que el tanque se les esta agotando en los segundos tiempos y hasta Jamaica los complicó con llegadas importantes.

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