Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Las expresiones tales como “..la paz a las buenas o a las malas”, “…la guerra sigue hasta que se firme el acuerdo de paz” indican que el señor presidente Santos sólo anuncia que lo que le sigue importando es la guerra no la paz; sus expresiones, unas veces por la paz, y otras porque la paz pasa primero por la guerra, indican que lo que sí tiene muy claro es que la paz sólo es posible por rendición del “enemigo”; si así es, debe levantarse la mesa de La Habana que sería entonces una pantomima, un sainete, un distractor y una gastadera de tiempo y plata mientras aquí sigue la guerra despiadada por las dos partes con el pueblo colombiano en el medio.
Si nos vamos a seguir dando bala pues bueno, sigamos por otros 60 o más años y aceptemos que ese es el “modus vivendi” de Colombia; así no se juega con la esperanza de paz del pueblo colombiano y quienes votamos por el entonces candidato presidencial, aceptaremos que nos comimos el cuento de la paz ingenuamente. María Cristina Quiroga. Cali. Sobre un editorial Señores de El Espectador, a propósito de su editorial “Fechas fatales” del pasado domingo, lo fatal no es la fecha. Lo fatal es no hacer la adecuada pregunta de fondo: “SÍ” o “NO” a las Farc. Esto sí mediría la voluntad popular. De ustedes, Jaime G. Rocha Bogotá. Envíe sus cartas a lector@elespectador.com