Publicidad

Mala práctica legislativa

Antieditorial
07 de junio de 2015 – 10:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Los oficios realizados por expertos deben quedar bien. Sin vicios y con garantía de permanencia en el tiempo y de utilidad para los usuarios.

Si quedan mal, los defectos son por negligencia o mala práctica. Este concepto se aplica al oficio de legislar. (Art 150 C.N.) y al de las Asambleas y Concejos. En cuanto a expedir, reformar, derogar e interpretar leyes la obligación se cumple haciendo el oficio bien, de tal manera que no prospere ninguna inconstitucionalidad y que con la aplicación de la ley se puedan garantizar la sana convivencia y la prosperidad del país y de sus habitantes.

El oficio legislativo no se hace a las volandas o con politiquería y menos dejando boquetes para que los expertos en burlar la ley hagan de las suyas de tal manera que logren fines contrarios a los que motivaron su expedición. Leyes con resultados negativos son, por ejemplo, las que “protegen la función electoral y la democracia” mediante elecciones corruptas, compra de votos, componendas, compromisos para adjudicar contratos y con candidatos tránsfugas de partidos políticos como los camaleones o lagartos que cambian de color con el cortejo o la presencia de depredadores.

La sana convivencia en las familias y en la sociedad es uno de los fines fundamentales del Gobierno. Sin sana convivencia habrá riñas y escaramuzas que frustran el progreso.

Para garantizar la sana convivencia en la Polis, origen de la ciudad o municipio actual, se creó una institución civil con el nombre de Policía. Y las normas que deben observar los ciudadanos o habitantes de la ciudad, para vivir civilizadamente y el cuerpo de policía para garantizar el orden y la organización de la Polis se llamaron códigos de policía, ahora códigos de convivencia. No son códigos punitivos, sino preventivos, como semáforos que alertan sobre los límites del vivir en sociedad y en familia. Recogen las normas sociales de lo que puede ser la urbanidad social. Normas que orientan el buen vivir en la urbe.

El Espectador ( Editorial del 1 de junio 2015) bajo el título “Legalmente inaceptable” advierte que el nuevo Código de Policía debe renovar esa legislación y adaptarla a los tiempos modernos.” Y agrega que “No caben dudas: las leyes tienen que estar en constante revisión.

La revisión permanente de las normas tiene como efecto que las vayan desfigurando, transformándolas en colchas de retazos, que las vuelven inútiles e impracticables. Las leyes sabias son intemporales. El Art. 2341 del Código Civil, sobre responsabilidad por delitos y culpas es una muestra perfecta de normas sabias. Es intemporal, de vigencia sin límites de tiempo o de espacio.

Un código de policía o de sana convivencia debe regular las materias que interesan a la sociedad para vivir en armonía y que garantizan una comunidad en libertad y orden, lema de nuestro escudo. Por supuesto que los límites de estos ideales pueden cambiar con el advenimiento de nuevas culturas sociales. Por ejemplo el vestuario: de la falda larga al bikini.

Las normas taxativas de conducta no siempre involucran todo el espectro de la sociedad y quedan con fisuras para violarlas e invocar el in dubio pro reo que puede generar impunidad. Permiten ampliamente la aplicación del principio “Yo evito, no evado”.

Por último es importante señalar que los códigos de policía o de convivencia como garantía de armonía social, con la riqueza del buen comportamiento que la familia debe infundir en sus integrantes, son las normas más importantes de la sociedad. Tal vez más que la Constitución que tiene más de política que de convivencia.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido