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La cantera verde

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Hacía rato el país no asistía a la irrupción de una camada de jugadores jóvenes tan buenos como la que está mostrando este Cali en la versión 2015.

El Cali, al igual que el Envigado, tiene acostumbrados a los aficionados colombianos al lanzamiento de nuevos jugadores pletóricos de talento, categoría, proyección nacional e internacional. El Cali trabaja bien en sus escuelas de formación, sus fuerzas básicas, como suelen llamarlas en México; les invierte dinero, pero también recauda mucho billete por lo que saca y vende. Cali encontró, de la mano de un técnico veterano como Fernando Castro, al modelador ideal para mostrar ese potencial que cultiva, y Pecoso, que sabe trabajar con los jóvenes, que le encanta el sudor y el sacrificio, que sabe que pulir diamantes es un trabajo mal remunerado en lo económico pero gratificante en lo sentimental y anímico, aceptó el reto. Millos puede eliminar al Cali en las semifinales, tiene cómo y con qué, pero esto no cambiará un ápice la opinión sobre ese fenómeno de la cantera del cuadro verdiblanco que ha derrotado la chequera de equipos más poderosos en lo económico, como el Nacional. En el duelo de cantera versus cartera ganó el equipo que le apuesta a la formación y el lanzamiento. La categoría de Kevin Balanta, tercer suplente hasta hace 15 días, un recuperador que quita y entrega como dicta el manual; la velocidad y picardía de Roa, un volante con alma de delantero; la explosión de los goleadores Preciado y Murillo; lo que tiene un delantero suplente pero que ha mostrado condiciones interesantes como Casierra, hacen del Cali una linda opción para ver y confirmar que sí salen jugadores, que sí hay relevo, que el virus del fútbol está ahí, Pero que hay que confiar, trabajar y darles oportunidades. Y eso que no se habla en este momento de Santos Borré, afectado a la selección sub-20, un jugador con unas condiciones excepcionales como exponente del delantero que entra y sale, que no es simplemente un ejecutor sino un hombre que conjuga con el circuito de creación. Pero como el Cali también tiene una historia de lanzar jugadores y ahí mismo venderlos en una desaforada pasión por el dinero de algunos voraces empresarios muy allegados a la directiva verdiblanca, algunos dicen que enquistados en los negocios de la compraventa de futbolistas, sería prudente pedirles que los dejen madurar un poco, que no los vendan ya.

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