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ELN: “armas en arados”

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Una palabra al ELN, una más porque muchas se le han dirigido para decirle, seriamente, que éste es el tiempo de la paz.

El Padre Francisco de Roux acaba de dar una Respuesta a Gabino que comparto en todos sus términos. Los civilistas no compartimos la vía armada para buscar los cambios que Colombia necesita pero reconocemos al ELN como actor político, sabemos de su origen relacionado con la revolución cubana, aceptamos que de las condiciones estructurales aducidas para el alzamiento armado subsisten algunas, atenuadas o agravadas.

Lo cierto, sin embargo, es que si las guerrillas tienen punto de partida, pero no tienen punto de llegada. Esta es la experiencia protuberante de 50 años. La guerra, siendo política, no es guerra de emancipación como la consideran los insurgentes, ni es tampoco guerra de legitimación como la considera el establecimiento. Es una guerra autodestructiva que, en lugar de constituir “una prolongación de la política por otros medios”, se volvió negación, obstrucción y deformación de la política. La razón es noble, los medios están envilecidos, el proyecto es inviable, hay que dejar las armas y seguir la lucha. Eso beneficia al pueblo.

El Padre Camilo Torres, si viviera y continuara en las filas insurgentes, lo entendería así. Esta atrevida afirmación no es mía, pertenece al entrañable amigo de Camilo el Maestro Orlando Fals Borda: “Para Camilo, las armas eran un medio…, no un fin como con frecuencia tienden a convertirse cuando se olvidan las causas originales del buen accionar político… Camilo habría seguido tarde o temprano el consejo bíblico de convertir las armas en arados, como lo hizo el M19… Camilo, si viviera estaría buscando también la paz y la reconciliación entre los colombianos, poniendo en la tarea su inagotable capacidad de tolerancia, su bondad innata. No creo que Camilo se hubiera contentado con jugar un papel marginal en una guerrilla periférica, para reducirse a un epifenómeno del acontecer nacional”.

Extraordinario testimonio, rescatable cuando se aproxima el aniversario 50 de la infausta muerte de Camilo. Muchos en las filas del ELN han entendido esto antes: Alonso Ojeda Awad, médico, escritor, embajador y gran impulsor de la Cultura de Paz; Ricardo Lara Parada quien, con Jimmy Corena, impulsó el Frente Amplio del Magdalena Medio en los 80; León Valencia y toda la gente de la Corriente de Renovación Socialista que dieron el paso en 1994 y tan destacado lugar ocupan hoy en la formación de opinión democrática; Francisco Galán y Felipe Torres que desde la prisión donde pagaban pena por su militancia elena dieron el paso a la paz, muchos otros y otras que cambiaron con éxito las armas letales por la palabra y la acción encaminadas a la constitución de sujetos políticos de transformación democrática.

Miles y miles salieron a la calle este 9 de abril, cerca de cien millones en 25 años se han movilizado por la paz política, diez millones en un solo día, octubre 1997, votaron por ella. Notables ex elenos han participado activamente en estas acciones extraordinarias.

Muchas cuartillas, columnas y libros de gran valor se deben a antiguos integrantes del ELN. En los últimos días ha aparecido la obra de Carlos Velandia (Felipe Torres) “La Paz es Ahora: Carajo!” y la de José Aristizabal, “Amor y Política”. En la sociedad consciente y crítica a la que tanto apela el ELN hay un verdadero clamor por la paz con cambio. No lo desoigan. Vengan al “debate democrático audaz, ético, social y político por los cambios que este país necesita”. Es tiempo de la paz, paz imperfecta, la única posible.

@luisisandoval

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