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Así se roban las elecciones en Barranquilla

Un voto cuesta $43.000, con subsidio de transporte. CNE, a punto de anular inscripciones.

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Por considerar que hubo irregularidades en la inscripción de cédulas para participar en las elecciones, el Consejo Nacional Electoral (CNE) anuló dicho proceso en la ciudad de Barranquilla y, por ende, los ciudadanos de esa región del país no podrán sufragar en los sitios en los que ahora aseguran vivir, sino en aquellos en los que votaron durante la pasada jornada democrática.

En esos términos reseñaron los medios de comunicación la noticia de septiembre de 2003, cuando el organismo electoral dejó sin efecto la inscripción de 215 mil personas que pretendían participar en las elecciones regionales y que se hicieron zonificar en lugares distintos a aquellos en los que en realidad vivían. Y ese mismo sería el escenario para las elecciones de Congreso de marzo próximo en la capital del Atlántico, cuyo proceso es seguido con lupa por el organismo electoral. En esta ocasión son revisadas 190.211 inscripciones que la ciudadanía reconoce como fraudulentas y que resultan suficientes para cambiarle la cara a cualquier elección.

Por las calles de Barranquilla reina la resignación. Mucho tiempo antes de las elecciones parecen notificados sobre quiénes ganarán. Según pudo comprobar El Espectador, para los comicios de marzo un voto en esa ciudad le cuesta hoy al político $43.000, que se pagan en dos contados. A estas alturas el sufragante ya ha recibido $13.000, de los cuales $3.000 son subsidio de transporte para el día de las votaciones y el resto un anticipo por el negocio. Los otros $30.000 los recibirá el día en que presente ante los líderes barriales la copia de su certificado de votación (ver ilustración).

Ante los reiterados llamados de atención por parte de organizaciones, como la Misión de Observación Electoral, y las pesquisas del Consejo Nacional Electoral, este diario quiso averiguar qué tan fácil es comprar o vender un voto en esa capital y no le resultó difícil dar con los intermediarios para hacerlo. El sistema funciona en tres de las cinco localidades de la ciudad y se acentúa entre más abandono estatal haya.

En todas las zonas hay mercaderes de votos dispuestos a relatar su historia con la condición del anonimato. Uno de ellos, del barrio San Felipe, en la localidad Suroccidente, aseguró trabajar desde hace 10 años para el clan familiar más famoso de esa urbe. Otro mostró cierta preocupación por la posibilidad de una anulación de las elecciones ante las evidencias del fraude y, el tercero, de otra localidad, recuerda perfectamente en qué forma se dio la anulación de inscripciones de 2003: “Eso va a seguir porque acá a la gente vienen a buscarla los políticos y responden que ajá, que cómo voy yo”. Todos creen que es una práctica ilegal, pero coinciden en no saber exactamente por qué y están dispuestos a volver a prestarse para la compraventa de votos siempre y cuando les cumplan con la paga.

En 2003 las miradas apuntaban hacía el clan Gerlein y de esa misma familia era la papelería de campaña decomisada tres años después junto con 4.034 cédulas. Los mercaderes de votos hallados por este diario también los mencionan ahora, pero sus campañas dicen no tener nada que ver con el asunto. Lo cierto es que el problema es denunciado por políticos pesados de la región, como Karime Mota y José David Name.

El CNE empezó a investigar en noviembre y hoy decidirá sobre el tema. Todo apunta a una nueva anulación de las inscripciones en la ciudad.

Delito electoral

En Colombia está penalizada la corrupción al votante (cuando el elector acepta dádivas a cambio del voto) con penas de 1 a 3 años de cárcel; quien ofrece la prebenda paga entre 4 y 7 años de cárcel y multa de $68 a $380 millones. El trasteo de votos (fraude en la inscripción de cédulas) tiene de 4 a 9 años de cárcel; el voto fraudulento y la alteración de resultados, de 4 a 8.

Los mercaderes de votos hablan

Testimonio 1

¿Cómo hacen para evadir a la Policía y demás autoridades?

No tanto la Policía, sino los soldados, porque meten al Ejército a la vuelta para ver cómo está la cosa y qué movimiento ven.Aquí casi toda la gente vota, pero con esa condición (que le paguen el voto). Usted no ve lo mismo para las presidenciales. Como no hay billete, la gente casi no va.

Testimonio 2

Si el líder dijo que tenía 200 votos, pero en realidad votaron 100, ¿cómo hace el político para enterarse?

Ellos se la juegan, por eso dicen que para la Cámara necesitan 35 mil votos, pero trabajan para 70. Con base en eso saben que  estamos trabajando con el papelito que da la Registraduría y que  les certifica que el votante recibió el dinero.

Testimonio 3

Cuénteme cómo es el trabajo de su familia en la política.

Antes trabajábamos con materiales (tejas y cemento). La persona se inscribía con nosotros y se los entregábamos  un día después de elecciones. Ahora entregamos dinero porque la Policía quita los materiales.

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