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Técnicas de objetividad

Rafael Orduz
18 de mayo de 2015 – 09:00 p. m.

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En sus campañas de autopromoción los medios de comunicación resaltan su visión objetiva de los hechos.

La realidad como es,  entérese de la verdad, los primeros en llevarle lo que acontece, podrían ser prototipos de cuñas para atraer público. El relato de los hechos, por un lado, la opinión sobre los mismos, por otro. Aunque la discusión es vieja,  el último libro de Umberto Eco, Número Cero, pulveriza cualquier  ilusión acerca de algún remanente de objetividad sobre “los hechos”.  En la sala de redacción de un medio que jamás verá la luz pública, se discuten las técnicas y los motivos para orientar a la opinión pública bajo la premisa de la apariencia de la objetividad. Algunos de los criterios y técnicas: Nada que vaya en contra de los intereses del dueño. ¿Quién es el dueño del medio de comunicación? ¿En qué sectores económicos tiene intereses? ¿Cuál es su relación con el gobierno, con las inversiones públicas? ¿Quiénes financian la pauta publicitaria? ¿Quiénes son sus enemigos? No se le vaya a ocurrir a un periodista proponer hablar de daños ecológicos causados por una empresa minera en el páramo tal si la sección siguiente está patrocinada por dicha compañía… Desacreditar individuos o procesos: no es necesario decir mentiras; se puede empezar por sembrar dudas sobre el comportamiento de alguien al que hay sacar de la vida pública. ¿Por qué no unas fotos del individuo tomando cerveza al lado de otras en misa (olor de doble moral) o en la fiesta de grado de su hijo (posible gusto por los jóvenes)? Y, muy de acá,  convertir indicios en realidades que quitan legitimidad.  Ayudan mucho las fuentes de las llamadas “ías”: “Extra: de manera confidencial, este medio conoció el expediente xxx…”. Un óscar reciente se lo lleva la imputación a Sigifredo López con las  pruebas de cómo planeaba la captura de los diputados del Valle. Entrecomillar. El recurso es sencillo. Una noticia, dice el protagonista de Eco, además de ser enunciada, debe complementarse con citas no verificadas. El más reciente hecho de barbarie relacionado con las minas personales sembradas por el Eln, que debe ser repudiado de manera tajante por la sociedad, fue aprovechado para mover la opinión. Dijo el ministro de la Defensa que “los autores del atentado (con una mina antipersonal) contra una unidad militar en Convención, exhibieron la pierna del suboficial herido como un trofeo en un colegio”.   “Son unas ratas… a esa gente lo único que le puede pasar es encontrar la tumba o una cárcel.” Según Las2Orillas, es cierto el hecho original (la víctima, su dolor, su invalidez); y totalmente falsa la narrativa (el contexto en que ocurrió la explosión y los hechos subsecuentes). El objetivo de opinión, en cambio, se cumple a cabalidad, pues ¿qué se hace con las ratas? Resaltar lo trivial y ocultar lo importante, recrear “refritos”, son otros de los recursos de la sala de redacción de Número Cero, con certeza tenidos en cuenta en algunos de nuestros medios.

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